Mal humor, irascibilidad y dificultad de concentración. La fatiga nos provoca un malestar físico y corporal que nos hace sentir más débiles y con menos energía. Esto puede ser resultado de sobrecargas físicas y mentales, falta de sueño, mala alimentación o presencia de enfermedades. A parte de dormir bien, es muy necesario que tengamos en cuenta que la alimentación es un elemento clave para prevenir y evitar el cansancio.

Debemos apostar por una alimentación rica en hidratos, proteínas y vitaminas. Consumir una dieta con verduras y frutas combinadas con cereales o legumbres, evitar una excesiva cocción de los alimentos y no quitar la piel de la fruta. Además, es recomendable desayunar productos energéticos, beber abundante agua, comer algo cada tres horas y cenar ligero.

Hay tres elementos esenciales que deberíamos ingerir regularmente: el hierro, que influye en nuestro estado de ánimo; el calcio, que previene los estados de fatiga; y la vitamina C, que aporta vitalidad. Así pues, las pastas, las legumbres, los cereales, las carnes blancas, los frutos secos y los huevos, además de los vegetales y la fruta son un perfecto aliado.

Si quieres probar unos alimentos determinados: el mijo, un tipo de cereal; la quinoa, un pseudocereal de América Latina rico en vitaminas y minerales como el hierro, el calcio y el fósforo utilizado en la dieta de los astronautas de la NASA; o las algas. Todos ellos son alimentos alternativos muy útiles para paliar y prevenir el agotamiento. 

Una dieta saludable y variada, bien equilibrada en carbohidratos, proteínas y grasas de buena calidad nos ayudará a olvidarnos de la fatiga y a mejorar nuestro bienestar para afrontar cada día con energía.