Muchas personas toman café a diario, incluso varias veces al día, para beneficiarse de su efecto estimulante del sistema nervioso central y combatir el sueño. La cafeína ayuda a aumentar la capacidad de atención de quien la consume, pero si se toma en grandes dosis puede tener efectos adversos que pueden llegar a suponer un riesgo para la salud, como insomnio, excitación, problemas gastrointestinales o taquicardia, entre otros.

Asimismo, una parte de la población no tolera bien la cafeína, por lo que es recomendable conocer alternativas al café. En este sentido, las infusiones con teína son una opción que aporta algunas dosis de cafeína (aunque en menor medida que el café) y no afecta directamente al sistema nervioso. El té negro es el más estimulante, seguido por el té Oolong (o té azul) y el té verde. Por otra parte, los cereales solubles son una buena manera de sustituir el café sin renunciar a un sabor similar: se trata de mezclas preparadas que combinan diferentes tipos de cereales y plantas que, al no tener sustancias estimulantes, se pueden mezclar con tés o jengibre para conseguir este efecto.

Otras infusiones pueden ser consumidas para sustituir el café y obtener efectos estimulantes y vigorizantes parecidos, por ejemplo aquellas a base de ginseng o las de yerba mate. Finalmente, si no queremos renunciar al buen sabor y aroma del café pero no deseamos estimular el organismo, la solución es el café descafeinado: una variedad ideal para aquellas personas que no toleran bien la cafeína. Los descafeinados no pueden contener más de un 0,1% de cafeína, una cifra muy alejada del 4% que contiene el café convencional.