Hace más de dos milenios, Buda ya afirmaba que “estar enfadado es como coger un trozo de carbón candente para tirarlo a tu enemigo; al final, eres tú quien se quema”. Las discusiones y peleas están entre los principales agentes de infelicidad. ¿Cuántas veces no podemos dormir o somos incapaces de concentrarnos en el trabajo porque ha estallado un conflicto con alguien cercano? Nuestra capacidad de no alterarnos, pese a nuestras diferencias con los demás, es condición necesaria para disfrutar del día a día sin sobresaltos y mantener nuestro espacio mental libre de ansiedad innecesaria.

¿Cómo te comunicas? 

Existen diferentes modos de hablar y diferentes sensibilidades. Para evitar conflictos innecesarios, Ferran-Ramon Cortés, experto en comunicación personal, señala cuatro estilos relacionales:

Tierra: es la persona reflexiva, analítica y más bien fría. No gesticula mucho y su lenguaje es muy medido. Con ella necesitamos utilizar argumentos racionales, y no mostrar nuestras emociones a las primeras de cambio.

Fuego: es también racional, pero de un temperamento mucho más activo y ejecutivo. Son personas emprendedoras, muy entregadas a la acción y al liderazgo. Son impulsivas y muy directas, por lo que pueden causar incendios, de ahí el elemento asignado, sin haberlo pretendido. Con este perfil hay que ser directo y pragmático, sin mostrarnos vulnerables.

Aire: es volátil, creativo y fantasioso. Siempre está en las nubes. Es muy expresivo, seductor y comunicativo. Se trata del vendedor por excelencia, porque transmite las cosas con pasión. Pero es una veleta. Hoy se enamora de una cosa y mañana de otra. Por eso hay que hablarle a través de la inspiración y los sueños, expresar lo que se conseguirá más que el camino para conseguirlo.

Agua: es la persona serena y moldeable, altamente empática con las emociones de los demás. Es vulnerable e hipersensible, por lo que tiende a chocar siempre con Fuego, porque su forma extremando las precauciones. No digieren bien los mensajes directos ni las críticas. directa de decir las cosas le horroriza. Con este elemento hay que comunicarse con rodeos. 

Tener en cuenta el estilo relacional de la persona que tenemos delante nos ayudará a comunicarnos con ella de forma efectiva y evitaremos muchas polémicas y malentendidos.

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