Las disciplinas artísticas nos ayudan a estimular nuestro pensamiento creativo, a ser capaces de buscar soluciones originales y a innovar, todas ellas cualidades que siguen siendo muy importantes en la edad adulta.

El arte estimula nuestra relación con el entorno, nos ayuda a expresar nuestras emociones de forma constructiva y pone a trabajar nuestra imaginación. Por eso es muy importante que los niños reciban como parte de su educación disciplinas artísticas como la música o el dibujo. De hecho, de forma espontánea, los niños se sienten atraídos por estas y otras disciplinas que les permiten ser creativos y se asocian con el juego.

Sin embargo, a medida que crecemos vamos amordazando nuestra capacidad artística como si se tratase de algo reservado a los profesionales de lo que nosotros sólo podemos ser espectadores. Volver a conectar con la capacidad de descubrimiento y diversión de cuando éramos niños, a la idea de que lo importante es pasarlo bien, experimentar y aprender, en vez de estar sólo preocupados por la calidad del resultado, nos ayudará a volver a despertar nuestra capacidad artística.

Apuntarnos a clases de baile, pasar una tarde dibujando, atrevernos a customizar una camiseta o hacer un collage sencillamente para pasarlo bien nos ayudará a ser más artísiticos. Porque la capacidad de ser creativos es algo que todos compartimos y que merece la pena desarrollar.