Una serie de científicos, entre ellos Lisa D. Wiggins y Maureen Durkin, han mostrado interés en el diagnóstico tardío del autismo en niños y han estudiado su relación con los diferentes factores tanto económicos y sociales como demográficos de su entorno. Pero, para empezar, ¿qué es exactamente el Trastorno del Espectro Autista (TEA)? Es una afección neurológica y de desarrollo que comienza en la niñez y dura toda la vida. Afecta al comportamiento de las personas, en cómo interactúan o se comunican con otros. Este trastorno incluye lo que se conocía como síndrome de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Indicios de autismo

Este trastorno puede tener una gran variedad de síntomas distintos como tener problemas para hablar, intereses limitados o comportamientos repetitivos. Es posible que pasen mucho tiempo ordenando cosas o repitiendo una frase, pero también hay otros signos:

  • Falta de interés por otros niños
  • Poco contacto visual
  • Lenguaje es literal: no entienden las bromas ni los dobles sentidos
  • Evitan el contacto físico. Acostumbran a tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva
  • Ausencia de juego simbólico, como jugar con coches o muñecos
  • Movimientos extraños y repetitivos como el balanceo, el aleteo de manos o caminar de puntillas

Niño con autismo

Objetivos del estudio

Los objetivos del estudio “Disparidad en diagnósticos documentados de Trastorno del Espectro Autista basado en factores sociales, individuales y demográficos” fueron informar sobre cuántos niños se ajustaban a la definición del TEA pero no habían sido diagnosticados clínicamente en los registros de salud o educación. También querían evaluar las diferencias en los factores demográficos, individuales y sociales entre niños con y sin diagnóstico del TEA documentado.

El estudio sobre TEA se realizó en áreas seleccionadas de Arizona, Arkansas, Colorado, Georgia, Maryland, Minnesota, Missouri, Nueva Jersey, Carolina del Norte, Tennessee y Wisconsin. Se definió que los niños tenían TEA si se observaban suficientes déficits sociales y de comportamiento o un diagnóstico de TEA en los registros de salud o educación.

 

PERFIL: Niños racializados sin discapacidad intelectual

Entre 4.498 niños, un 25% tenían indicadores de TEA sin tener un diagnóstico clínico. De esos 1.135 niños sin un diagnóstico documentado de TEA, más de la mitad (55%) no recibían educación especial ni detección clínica de TEA en la escuela pública.

Concluyeron que los factores asociados a no tener un diagnóstico clínico de autismo documentado en los registros de salud o educación de TEA son:

  • Ser de grupos étnicos no caucásicos
  • No tener ninguna discapacidad intelectual
  • Tener una primera preocupación del desarrollo del niño y hacer una primera evaluación a una edad avanzada
  • Contar con una educación especial, pero necesitar menos apoyo que los niños con diagnóstico clínico de autismo

Estos resultados resaltan la importancia de reducir las disparidades en el diagnóstico de niños con características de TEA para que se puedan promover intervenciones apropiadas en todas las comunidades. Todos los niños con síntomas de TEA que cumplen con los criterios de diagnóstico deben recibir un diagnóstico clínico para que puedan recibir un tratamiento específico para sus necesidades.