Pese a que la vagina y los senos son órganos sensibles y muy importantes del cuerpo de la mujer, existe un gran desconocimiento y un gran halo de tabú a su alrededor. Y, sin embargo, gracias a algunas sencillas técnicas de autoexploración, podemos aprender a conocer mejor nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, y ser más conscientes de los cambios que sufre, de modo que podamos detectar a tiempo cualquier problema que pueda requerir atención médica.

Para ello, existen algunas técnicas de autoexploración que nos pueden ayudar, y que son mucho más sencillas de lo que imaginas:

 

Autoexploración de mamas

Es preferible llevarla a cabo al finalizar la menstruación, ya que durante ésta nuestros niveles hormonales se ven alterados y los pechos tienden a inflamarse, por lo que nuestras sensaciones podrían ser engañosas. El mejor momento es justo después de la ducha y situada frente al espejo, con los hombres rectos y los brazos pegados a la cadera.

Evalúa si existe alguna alteración de color, forma o inflamación indolora. Repite la acción levantando los brazos. Luego acuéstate y palpa la mama derecha con la mano izquierda y viceversa. El movimiento debe ser siempre circular, de arriba abajo y de lado a lado cubriendo la mama entera, para asegurarse de que no hay ningún bulto. También es muy importante que compruebes que no salga líquido de los pezones al apretarlos suavemente.

 

Autoexploración de la vulva

Para este caso se necesitará la ayuda de un espejo y una linterna o lámpara. Situada en una postura en la que puedas ver tu área vaginal (en cuclillas, por ejemplo), mantén el espejo delante de esta. En esta posición, revisa los labios, el clítoris, la apertura de la uretra, de la vagina y el ano. Para ver claramente la zona, puedes hacer que la luz se refleje en el espejo.

 Sujetando el espejo con una mano, usa la otra mano para separar los labios y mira detenidamente, comprobando que no haya bultos, verrugas, lesiones en la piel ni ningún otro cambio como el color, afinamiento o engrosamiento de la piel de los labios o las áreas circundantes. Si durante la autoexploración encuentras alguna anomalía de las mencionadas, lo aconsejable es acudir al ginecólogo o al médico de cabecera.

 

Afecciones más frecuentes que se pueden detectar

La vaginitis suele ser una de las afecciones más frecuentes y fácilmente detectables mediante la autoexploración, ya que la pueden padecer indistintamente mujeres y niñas de todas las edades. Se caracteriza por la inflamación de la vagina debido a un desequilibrio entre la microbiota vaginal (las bacterias “buenas”) y bacterias infecciosas o “malas” que proliferan en la zona íntima.

Los síntomas experimentados pueden ser picazón y ardor en el área externa, que puede amplificarse al mantener relaciones sexuales. En algunos casos también se producen cambios en las secreciones vaginales.

En este caso, lo recomendable es acudir a tu médico de confianza para poder hallar el motivo del problema. El tratamiento de esta afección estará condicionado por la causa que la haya provocado y puede comprender fármacos, cremas o geles antimicrobianos para la zona vaginal. También existen productos naturales en comprimidos, como LadyFLOR® Vaginosis, indicado para frenar la aparición, persistencia o propagación de infecciones vaginales, incluso de vaginosis bacterianas recidivantes.

Lo más importante, en cualquier caso, es aprender a escuchar a nuestro cuerpo y no ignorar las señales que nos da. Para ello, debemos dejar de lado cualquier prejuicio y priorizar nuestra salud.