No debemos confundir el BDSM como una simple práctica sexual. Alrededor de este término se aglutina un universo infinito de deseos eróticos y como tal debe ser comprendido. 

Sabiendo que el BDSM está más cerca del erotismo que del sexo propiamente dicho, vamos a intentar darle una definición. Según establece el psicólogo clínico David J. Ley: 

“Abarca un conjunto de seis modalidades eróticas relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidades alternativas. 

Si escarbamos un poco más y entramos en el significado de cada término tendremos una radiografía completa de su significado: 

  • Bondage: Práctica que consiste en atar o encadenar a una persona para inmovilizarla total o parcialmente. La palabra es de origen francés y significa esclavitud, aunque se ha actualizado a significarla como inmovilización.
  • Disciplina: Normas y hábitos a las que se tiene que adaptar la persona que asume el rol de sumiso en su adiestramiento. Puede incluir castigos. 
  • Dominación: Es el papel que desempeña quien toma el control ante la parte sumisa. 
  • Sumisión: El compañero de la persona dominante ejerce la sumisión, que asume desde la completa libertad durante la sesión de placer. 
  • Sadismo: Se trata de sentir placer al infligir dolor físico o psíquico al otro. 
  • Masoquismo: Se obtiene el placer mediante el dolor aplicado a uno mismo, también psíquico o físico.

Las prácticas que conforman el BDSM no son nuevas, pero sí lo es relativamente el término que las aglutina. 

Si acudimos a Wikipedia leemos que el término BDSM aparece por primera vez a principios de los años 90 como la yuxtaposición de dos abreviaturas: BD (bondage y dominación) y SM (sadomasoquismo).

Recordemos que estas prácticas eróticas existen desde hace siglos, y podemos encontrar ejemplos de dominación y sadomasoquismo en diferentes épocas y culturas. Aunque aquí no nos extenderemos en su origen histórico, sí queremos que te quedes con una idea importante: la unificación de prácticas tan dispares bajo un mismo concepto teórico, el BDSM, permitió que el interés de la población por todas las prácticas que giran a su alrededor creciese enormemente.

A continuación, te contamos 5 conceptos clave para que conozcas un poco mejor qué es el BDSM y, si te apetece, te animes a experimentarlo. ¿Sabías que estudios recientes dicen que las personas que practican BDSM son emocionalmente más equilibradas?

Seguro, sensato y consensuado
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Seguro, sensato y consensuado

Este concepto es básico y contextualiza las prácticas BDSM. Tiene su origen en las palabras en inglés Safe, Sane & Consensual.

Las relaciones que engloben prácticas BDSM deben ser seguras, sensatas y consensuadas. 

  • Seguras: en relación con el conocimiento necesario para su desarrollo, el material utilizado y la necesaria prevención de riesgos asociada. 
  • Sensatas: se refiere a la capacidad razonable de decisión de cada uno de sus participantes, así como según su experiencia y teniendo claro que fantasía y realidad no son lo mismo. 
  • Consensuadas: Los participantes deben estar de acuerdo sobre la forma e intensidad con la que se realicen. Además, cualquiera de las partes puede romper ese consenso y dar por acabada la relación BDSM cuando lo considere.
La palabra de seguridad
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La palabra de seguridad

La palabra de seguridad es otra de las principales claves en las relaciones BDSM. Consiste en un sistema de comunicación que permite a la persona dominada establecer con claridad cuál es el límite de la práctica que ambos están estableciendo. 

En los juegos de sadomasoquismo y disciplina existen diferentes elementos de fantasía y realidad, de manera que es importante que todas las partes participantes tengan claro cuándo se está jugando y cuándo se ha llegado al límite. 

Tal y como puede leerse en Wikipedia, la palabra o código de seguridad “es usada por la parte sumisa para indicar de forma rápida que el grado, las circunstancias o la actividad que se está desarrollando no es de su gusto y que se desea parar”. 

Conviene recordar siempre, cuando hablamos de prácticas BDSM, que las relaciones se producen con un acuerdo libre, pleno e informado

Roles
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Roles

Existe una gran variedad de roles dentro del BDSM, aunque hay dos que conforman el eje en el que se basan todas las posibilidades: 

  • Dominante
  • Sumiso

El dominante es el que disfruta tomando la iniciativa y siendo el actor activo de la relación BDSM. Obtiene placer dando órdenes y teniendo el control de la situación. 

El sumiso recibe placer al entregarse en las manos de la persona dominante y siendo dirigido. 

La relación dominante-sumiso tiene una gran variedad de manifestaciones y puede contextualizarse desarrollando fantasías (sabiendo que lo son) en las que los juegos de rol adquieren un mayor protagonismo: amo/a-esclavo/a; maestro/a-alumno/a; etc. 

El collar
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El collar

El collar simboliza la entrega. Suele ser de cuero o de metal y su nivel de sofisticación varía según la experiencia de los participantes y el valor simbólico que la persona dominante le quiera dar a la persona sumisa. 

Se usa especialmente en las relaciones de dominación y sumisión y todas aquellas en las que se produce una cesión de poder. 

Simboliza el acuerdo de sumisión y ponérselo puede estar acompañado de una ceremonia que simbolice el acto de amor y devoción que conlleva. 

La ropa
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La ropa

La ropa que se usa en las prácticas BDSM tiene una carga simbólica muy elevada porque forma parte de los juegos y escenificaciones que se realizan entre sus participantes. 

Con un valor que se identifica con el fetichismo, los amantes del BDSM suelen reconocerse también gracias a su indumentaria cuando se encuentran en fiestas temáticas. 

El tejido de la ropa juega un papel clave. El cuero, el látex, el vinilo e incluso el neopreno son materiales que para los amantes del BDSM a menudo tienen una carga erótica asociada. 

Corsés, zapatos de tacón, medias de rejilla, chalecos, suspensorios, collares… En torno al BDSM existe un universo de piezas de ropa con un alto contenido simbólico en erotismo y nivel de dominación/sumisión.