La comida ecológica cada vez está más de moda, y esto también se traslada al terreno de la carne. Los veganos y vegetarianos no tienen por qué preocuparse porque no consumen ningún tipo de carne animal, pero los omnívoros pueden apostar por una opción menos nociva como es la carne ecológica, sobre todo después de las recomendaciones de la OMS sobre un consumo más moderado de carne roja.

La carne ecológica proviene de animales criados en condiciones naturales, al aire libre, en libertad y eso se nota en la calidad del producto. Su sabor es más intenso, tiene mejor color, más firmeza y menos grasa que la que se produce con métodos convencionales. A pesar de que es más cara, su consumo es bueno para nuestra salud y para la de nuestro planeta, así que lo mejor es priorirzar su consumo y considerarlo una inversión en salud y sostenibilidad. En ese sentido, recuerda que no es necesario comer carne cada día y que en el mundo vegetal hay fuentes de proteínas de alta calidad, como las legumbres, los frutos secos, las semillas o los pseudocereales como la quinoa o el trigo sarraceno, que puedes priorizar en tu menú semanal. 

Para asegurarte de que se trata realmente de carne ecológica no basta con qué te lo diga el carnicero o que lo ponga escrito en el envase, hay que comprobar que el producto lleve el sello ecológico. Este sello indica al consumidor que el alimento cumple con las normas de sanidad, medio ambiente y bienestar animal, a través un control exhaustivo. Se trada de una norma oficial promovida por la Unión Europea para asegurar la buena calidad de los productos ecológicos.

Reduce el impacto medioambiental
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Reduce el impacto medioambiental

Existen muchas razones por las que deberíamos incluir la carne ecológica en nuestra dieta. Son alimentos que contribuyen a la preservación del planeta, porque su forma de crianza es más respetuosa para el medio ambiente, sobre todo si las comparamos con las técnicas ganaderas más habituales. Una de las industrias más contaminantes del mundo es la cárnica. En concreto, es la responsable del 14,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, tantas como toda la industria del transporte.

Con la ganadería ecológica se evitan todo tipo de químicos y pesticidias que contaminan el ambiente, y también se reduce la deforestación porque se emplean campos naturales. Se reduce el uso de tierras para producir piensos porque se alimentan de hierbas y alimentos del campo. También disminuye el uso de combustible por desplazamientos de materias primas y animales porque la producción  es menor y más selecta.

Sin hormonas ni químicos: alimentación natural
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Sin hormonas ni químicos: alimentación natural

Cuando se consume carne ecológica, todo es totalmente natural, procedente de granjas ecológicas en las que no hay presencia química, ni pesticidas ni productos de síntesis. Son carnes con todas sus propiedades y sabor propio aportado por los pastos que han servido de alimento durante la crianza del cerdo, la vaca, el cordero o el animal que prefieras. En la ganadería ecológica, los animales no están sobremedicados ni tampoco se les dan hormonas de crecimiento para incrementar su peso, respetando en todo momento los ciclos de cría y su vida natural y en libertad, pastando en los campos y prados.

Beneficia la vida de los animales
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Beneficia la vida de los animales

Por supuesto, aunque la carne ecológica sea mucho más saludable para los que la consumen, también es importante la calidad de vida de los animales de los que procede esta carne. Que los animales de granja campen libres por los prados, coman alimentos naturales y no estén atiborrados de pastillas para hormonarlos es bueno para la calidad y sabor de esa carne, pero también es positivo para no hacer sufrir innecesariamente a esos animales de granja que, en muchos casos, son vistos simplemente como una mercancia que vender y no como seres vivos.

Mejora la relación calidad-precio
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Mejora la relación calidad-precio

Si bien la carne ecológica es más cara ya que la crianza y producción tienen un coste más elevado, el gasto extra merece la pena. Es una carne de mayor calidad con un contenido de proteínas y vitaminas más alto que la convencional, con un mayor número de ácidos linoleicos, que ayuda a mantener buenos niveles de colesterol, y también de antioxidantes de suma relevancia para nuestra salud como el hierro o las vitaminas E y B2.

Fomento del producto local
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Fomento del producto local

El consumo de carne ecológica beneficia enormemente a las granjas locales que suelen ser pequeñas empresas familiares en pueblos o comarcas de alrededor. En estas fincas o granjas, los animales comen cereales o hierbas que son fertilizados con su propio estiércol, manera también de regenerar la tierra.