Según las estadísticas, una de cada cuatro mujeres desarrollará un trastorno mental durante el embarazo y el postparto, siendo los más comunes la ansiedad, la depresión y el estrés.

Además, otros estudios revelan que entre el 50 y el 85% de las mamás experimentará síntomas similares a los de la depresión, el llamado baby blues o tristeza postparto.

Y es que, cuando una mujer tiene un bebé, se enfrenta a una serie de emociones hasta el momento desconocidas, cansancio extremo, cambios físicos, cambios hormonales, expectativas que no se cumplen, opiniones de terceros y un sinfín de cuestiones que impiden que la madre pueda disfrutar del momento como le gustaría.

No olvidemos que la maternidad se encuentra socialmente idealizada, de manera que no solo encontrará las dificultades anteriores y otras añadidas como preocupaciones por problemas de salud del bebé, una falta importante del sueño o llantos inconsolables; sino que, además, aparece la imposibilidad de expresar las emociones propias, el miedo a que te juzguen por no querer a tu bebé si te quejas y una absoluta incomprensión de la experiencia por parte de los demás.

A mi juicio, tener dificultades para afrontar esta nueva situación es de todo, menos raro.

 

La depresión en el embarazo o el postparto

Según los estudios realizados, no parece haber diferencias en el propio trastorno cuando este se produce en la etapa perinatal o cuando aparece en otros momentos de la vida. Sin embargo, las consecuencias sí son diferentes.

Se ha observado que la depresión, la ansiedad o el estrés ponen en riesgo la capacidad de cuidar al bebé y podría dificultar la creación del vínculo madre e hijo.

Es un tema importante a abordar, tanto por la madre que está experimentando estas emociones, como por la familia y los amigos. Ya que es responsabilidad de todos cuidar de ese bebé, de su mamá y de que se establezca un vínculo sano entre ellos.

Si te encuentras en esta situación, por favor, no te culpes ni permitas que el miedo te cause más dolor del que ya estás padeciendo. Si estás leyendo este artículo y reconoces en ti los síntomas de lo que podría ser estrés, ansiedad o depresión, tómalo como una señal. Tienes la oportunidad de hacer algo al respecto: ponte en contacto con un profesional de la salud mental.

 

Beneficios del mindfulness en el embarazo y postparto

Leyendo sobre este tema para la redacción de este artículo encontré un estudio para el que se analizó 67 trabajos anteriores y cuyo objetivo era conocer los beneficios del mindfulness en mujeres embarazadas o en postparto, y su efecto en los niveles de depresión, ansiedad y estrés.

El estudio revela que la terapia cognitivo conductual basada en mindfulness ofrece muy buenos resultados, siendo la base de la misma el trabajo que se realiza en el programa MBSR (Mindfulness based stress reduction). Estos programas ofrecen entonces mejores resultados que los denominados TAU (los cursos prenatales y el seguimiento hospitalario normal).

Por otro lado, en una investigación realizada en la Universidad de Emory se concluyó que las mujeres con antecedentes de depresión que participan en un programa de mindfulness tienen un 30% menos de probabilidad de recaída.

 

¿Y cuáles son esos beneficios?

En resumen, podemos decir que los beneficios del mindfulness en esta importantísima etapa de la vida son una reducción de la probabilidad de padecer depresión y una reducción de la ansiedad y el estrés.

La práctica de atención plena tiene un impacto directo sobre la forma en que vivimos nuestras emociones, la manera de relacionarnos con nuestros pensamientos y también sobre nuestra consciencia corporal.

En el embarazo y el postparto aparecen emociones de una forma inusual y con una intensidad inusual que muchas veces la persona no sabe gestionar.

Desarrollar la capacidad de observar la emoción, darse cuenta de su existencia, de la experiencia que acarrea y poder decidir qué se hace con ella, es una excelente herramienta para poder navegar la situación en lugar de dejarse arrastrar.

Del mismo modo, aparecen miedos, juicios, culpas, en general pensamientos incontrolables que generan nuevas emociones difíciles de gestionar.

Aprender a desidentificarse de esos pensamientos es clave para el propio trabajo emocional, la comunicación asertiva y la tarea de reencontrarse consigo misma en su nueva vida, atravesando esas nuevas situaciones.

Además, mejorar la consciencia corporal puede cambiar por completo la experiencia previa al parto, la relación con los dolores causados por el mismo, la forma de afrontar el cansancio y la falta de sueño, la lactancia, etc.

 

En resumen…

  • La práctica de mindfulness tiene efectos positivos directos en la experiencia del embarazo y postparto.
  • El programa de 8 semanas MBSR ha demostrado ser eficaz en este sentido.
  • Lo beneficios incluyen menor incidencia de ansiedad, estrés y depresión.
  • Se experimenta una mejora en la inteligencia emocional y en la consciencia corporal y de los propios pensamientos.