Si haces una búsqueda rápida de los beneficios del minimalismo, vas a encontrar muchos, muy diferentes y referidos a distintas áreas, pero que no dejan de converger –en mi opinión- en los mismos tres puntos importantes: el tiempo, el dinero y la energía.

Casualidad o causalidad, son los tres conceptos a los que siempre se hace referencia cuando hablamos de nuestros recursos y de invertirlos con cabeza en cosas realmente útiles. Sin ir más lejos, hace poco hablamos de por qué invertir en nuestro desarrollo personal y mencionaba la necesidad que tenemos como personas de destinar nuestros recursos a esto.

No te voy a mentir, me ha encantado comprobar que los beneficios más importantes del minimalismo son precisamente los recursos personales a los que siempre aludo y de los que nunca me cansaré de hablar. Así que, ¡me voy a permitir hacer mayor hincapié el ellos!

Pero antes… ¡Veamos algunos de los beneficios más nombrados en relación al minimalismo.

  • Mayor sensación de felicidad y plenitud. ¿Te suena eso de «no es más rico el que menos tiene sino el que menos necesita»? ¡Pues nada más que añadir!
  • Conexión con uno mismo y espacio para el autoconocimiento. Cuanto menos tenemos, más espacio hay en nuestro entorno y también en nuestro interior. Aunque no parezca haber relación, la realidad es que tener menos nos conecta con nuestra esencia y nos invita a la reflexión.
  • Mejor concentración. ¡Esto te interesa si estudias o trabajas en casa! Tener espacios abiertos, libres de adornos innecesarios y ordenados, favorece la concentración y la creatividad.
  • Desarrollo de la gratitud. Volvemos al primer punto, necesitar menos para ser feliz nos invita a poner el foco sobre lo realmente importante y, de esta manera, terminamos experimentando una intensa gratitud al ver que ya tenemos todo lo que necesitamos.
  • Limpiar es mucho más fácil y se hace en menor tiempo. Por ejemplo, limpiar el baño es más rápido y más sencillo cuantos menos cremas, jabones y maquillajes tenemos. ¡Es lógico!
  • Mayor sensación de orden. ¡Y más fácil de mantener! Imagina una caja, cajón, armario o estantería que tengas llena de cosas. Ahora imagina que reduces todas esas cosas a la mitad, o a la mitad de la mitad. ¿Qué queda? Espacio, orden y claridad. Probablemente te suene a locura reducir tu ropa a la mitad de la mitad, pero es posible –y extremadamente liberador-.
  • Consumo responsable y sostenible. Esto es una consecuencia lógica de dejar de comprar cosas poco útiles o inútiles del todo. Cuánto menos compramos, menos basura generamos y mejores elecciones hacemos.
  • Menos estrés. Puedo dar fe de que acogerse al minimalismo –o, al menos, acogerse un poco- reduce el estrés y la ansiedad porque lo he vivido. Imagino que tendrá relación con el aumento de la felicidad, la gratitud, la concentración, la paz y la calma, y otras muchas experiencias agradables que nacen de necesitar menos para ser feliz.
  • Ahorro económico. La teoría es clara: cuanto menos tienes, menos necesitas, cuanto menos necesitas, menos compras y cuanto menos compras, más ahorras. Ahora bien, y esto es una opinión muy personal, no creo que el ahorro sea proporcional a la reducción de necesidades porque comenzamos a priorizar la calidad a la cantidad. Antes necesitábamos diez bikinis para pasar el verano y ahora quizás solo queremos tener uno o dos, pero en la medida en que la economía lo permite, esos dos bikinis serán de mejor calidad y posiblemente más caros que los anteriores.

¡Y hay muchos más! La verdad es que prefiero invitarte a probarlo que continuar listando beneficios, por muy comunes que sean en las búsquedas de Google o muy comprobados que yo los tenga personalmente.

El minimalismo no necesita ser de todo o nada. Ciertamente, una persona que ha adoptado el minimalismo como estilo de vida –al 100%- te dirá que, cuanto menos tengas, más te beneficiarás; pero no es menos cierto que, aunque solo te toque de manera tangencial, los beneficios comenzarán a surgir en ti de una manera u otra.

Comentaba al principio de este texto que, desde mi punto de vista, lo más importante que conseguimos cuando empezamos a coquetear con el minimalismo es una mejor inversión, y ahorro, de nuestros recursos más importantes: el tiempo, el dinero y la energía.

¡Pero no solo eso! Hay algo que no he mencionado hasta ahora y que, si me preguntan, ¡es aún mejor! La libertad. ¡Démosle un breve repaso a estos cuatro conceptos!

  1. Tiempo. Esto es deducible de alguno de los beneficios comentados anteriormente. Ahorramos tiempo al limpiar, al ordenar, al elegir qué ponernos, al cocinar, al maquillarnos, al buscar algo que no encontramos, etc.
  2. Dinero. ¡Lo dicho! Priorizamos la calidad a la cantidad y, aunque las cosas que sí compremos sean más caras que las que comprábamos antes, serán menos, las cuidaremos más y durarán más. Además, comenzaremos a valorar la inversión en cubrir otras necesidades que quizás hoy tenemos olvidadas –nutrición, coaching, psicoterapia, entrenamiento, etc-.
  3. Energía. Menor estrés, menores preocupaciones, menor energía invertida en limpiar, buscar u ordenar, más calma, más paz, mayor concentración, ¿qué es todo esto sino un ahorro y una fuente de energía?
  4. Libertad. La libertad es, sin duda, una de las mejores cosas que se experimenta cuando se abraza del minimalismo. No necesitar tanto para ser feliz nos hace libres, libres del sufrimiento cuando algo se rompe o se pierde, libres de buscar siempre algo nuevo para comprar/tener y definitivamente libres para ser quienes somos sin importar lo que tenemos –incluye aquí cosas, títulos, conocimientos, etc-.

El tiempo, el dinero, la energía y la libertad son, para mí, lo más importante de todo lo que podemos experimentar a través del minimalismo.

Cuando realicé la búsqueda para ver qué se decía de ello, encontré un post en Forbes (http://forbes.es/life/40356/los-beneficios-del-minimalismo/)  de hace unos meses donde se destacaban estos cuatro conceptos, ¡y no me extraña! Al final las personas vivimos de manera distinta todo, somos diferentes, buscamos cosas diferentes y tenemos experiencias diferentes, ¡pero creo que nuestro fin último es el mismo!

Unos lo llaman paz, otros felicidad… ¿Y qué es ese fin último sino un equilibrio en el que podamos vivir tranquilos y felices, invirtiendo bien nuestros recursos y en paz con nosotros y nuestro entorno?

El minimalismo promete todo esto y muchas cosas más, y lo mejor de todo es que no tenemos que quedarnos con un vaso, un plato y una silla como único bien patrimonial para experimentarlo. Basta con darle un repaso a las distintas áreas de la casa y, con sinceridad, deshacernos de todo lo que es mínimamente prescindible, ¿con cuántos libros, esmaltes de uñas o pantalones te quedarías?