Suspender el cuerpo en el aire. Subir y bajar. Un movimiento vertical y todo el cuerpo se estira para más tarde contraerse. No hablamos de yoga ni de pilates. Se trata de la danza aérea o las telas acrobáticas. Una práctica que ya no solo queda atribuida a los espectáculos circenses, sino que, ahora cualquiera puede practicarla, ya sea al aire libre o en gimnasios especializados. ¿Su triunfo? La capacidad para liberarnos de lo terrenal y, desde el aire, realizar ejercicios, con rigurosa concentración, que nos permitan mejorar nuestro equilibrio y elasticidad

Para empezar, la danza aérea es la fusión de la danza contemporánea con las artes circenses y las acrobacias, donde la coreografía se realiza principalmente alejada del suelo. Sin embargo, esta es solo la base de una disciplina que, hoy en día, puede practicarse de maneras bien distintas. De hecho las telas áreas ya han llamado la atención de muchas personas por ser una práctica que tonifica el cuerpo, y en la que se trabaja la fuerza física con la resistencia a la gravedad.

Pero, ¿en qué consiste este ejercicio al que, anteriormente, solo nos tenían acostumbrados los espectáculos circenses? Primero, se trata de sujetarse básicamente, trepar y colgarse de las telas aéreas. La intención es ir ascendiendo para tener esa sensación de estar flotando mientras el cuerpo se va tonificando, desde las piernas hasta el abdomen y los brazos. Una manera de ejercitar todo el cuerpo simplemente con la fuerza de nuestra musculatura y resistencia. Un tres en uno: tonifica, fortalece y trabaja la flexibilidad.

Para realizar esta práctica hay que tener una mínima condición física ya que la actividad consiste en mantener nuestro propio peso y tener la suficiente fuerza en piernas y brazos para mantenernos. Pero los beneficios de las telas acrobáticas no pasan solo por una mera condición física. Va más allá. Y es que, estos ejercicios permiten liberarnos del estrés y la ansiedad acumulada durante el día a día. Al ser una práctica que obliga a estar muy concentrado, para poder mantenerse en suspensión, esto requiere fijar toda la atención en la respiración. Una adecuada respiración nos permitirá no solo liberar nuestra musculatura, sino tener consciencia de cómo el cuerpo va elevándose, además de mejorando su condición física día tras día.

Si todavía no formas parte de este deporte que ya es tendencia en 2020, te mostramos algunos de los beneficios que pueden reportarte las telas aéreas.

Mejora tu resistencia física y tonifica
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Mejora tu resistencia física y tonifica

Las telas aéreas te ayudarán a mejorar tu resistencia física. Con cada movimiento vas tonificando desde glúteos hasta abdomen. Porque, al final, tu eres la encaragada de levantar tu propio peso, por ello, es una práctica que requiere fuerza y resistencia.

Recupera el equilibrio
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Recupera el equilibrio

Con la danza aérea obtendrás un mayor control sobre tu cuerpo. Además, las telas te ayudarán a desarrollar al máximo tus reflejos y percepción, muy necesarios en los ejercicios aéreos que requieren de un constante equilibrio.

Aumenta tu flexibilidad
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Aumenta tu flexibilidad

Las telas acrobáticas te ayudarán a tener más flexibilidad y mejor coordinación. Un ejercicio idóneo para personas con dolores de columna, contracturas y malas posturas.

Reduce el estrés
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Reduce el estrés

Pero la daza aérea no solo te reportará beneficios físicos. También en lo psíquico aporta lo suyo. Y es que, al permanecer suspendidos en el aire desarrollamos una gran dosis de paciencia, concentración y control mental. Además es una buena manera de perderle el miedo a las alturas y reconocer nuestro cuerpo.

Mejora la confianza en una misma
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Mejora la confianza en una misma

Si por algo llama la atención esta práctica es por su capacidad para sostenernos en el aire con el empleo de nuestra propia fuerza. Esto, sin duda, requiere, además de condición física, mucha confianza en una misma. Una disciplina que exige una relación corporal, mental y espiritual así como una rigurosa disciplina y constancia. Y es que, mantenerse en lo alto requiere control físico, pero también mental.