Lo hemos visto en la televisión, las redes sociales, la prensa escrita y el mundo editorial. Las mujeres lo han probado, lo han recomendado y se han visto a sí mismas reafirmando la idea de que la tecnología es capaz de generar orgasmos revolucionarios. Sin trapas ni metáforas. Algunas dicen que lo consiguen en dos minutos. Dos minutos. Repetición, repetición y orgasmo. Ingeniería del siglo XXI, magia, pura hechicería. Se trata del Satisfyer o del succionador de clítoris, un juguete sexual que ha cambiado el paradigma de la masturbación femenina y que, junto a la oleada feminista de los últimos años, ha situado la sexualidad femenina en el centro del debate. No por su cuestionamiento, sino porque, después de siglos de silencio con lo que respecta al placer por y para la mujer, por fin se habla, claro y pronto, de ese órgano sexual situado en el interior de la vagina: el clítoris. Y en ocasiones, tras esa palabra llega el mutismo. Aunque quizá eso fuera mucho antes de que el Satisfyer se convirtiera en el producto estrella que ya lidera las compras de las españolas y los españoles en Amazon. ¿Empoderamiento femenino o campaña de marketing y mercado?

Sea como sea, una onda expansiva recorre ya las conversaciones de muchas personas. Y está vez, lo que teje o remueve hilos entre mujeres de diferentes épocas es el Satisfyer. No importa ya la edad, solo la sensación. Su manejo es sencillo. Funciona estimulando el clítoris. Cuando se acerca a él, proporciona sensación de vacío y enérgicas palpitaciones sin necesidad de llegar a tocarlo gracias a su sistema de ondas expansivas y pulsaciones de aire. Desvelando así, que las mujeres ya no solo llegan al orgasmo a través de la penetración. Una consideración que, actualmente, quizá ya no sorprende, pero lo cierto es que, como explica la sexóloga Eva Moreno en su libro 'Mi deseo depende de mí. Claves para estimular el deseo sexual', solo conocemos la anatomía del clítoris desde 2005 por los estudios con resonancia magnética que llevó a cabo la andróloga australiana Helen O'Conell.

 

El Satisfyer: boom en ventas

Con los años han ido aumentado las investigaciones sobre el clítoris. También los libros de escritoras y artistas como Maria Hesse con 'El placer' o Lucia Baskarán en 'Cuerpos malditos', quienes hablan con total claridad sobre el deseo, el sexo y la masturbación femenina. En paralelo y, como respuesta a esa demanda de mujeres que persisten en la necesidad del autoconomiento, también crece el mercado de juguetes sexuales. De hecho, el aumento de la comercialización de el Satisfyer ha sido progresivo. Podría decirse que es uno de los juguetes favoritos en el último año. Pero, realmente, el ‘boom’ de ventas tuvo lugar cuando se lanzó la versión mejorada del succionador a un precio más económico que el resto que había en el mercado. Y es que, actualmente se pueden encontar succionadores de clítoris desde los 32 hasa los 50 euros, dependiendo del modelo. Aunque si hay uno que triunfa es el Satisfyer Pro 2 Generation, que ya ha creado tendencia entre muchas mujeres.

"Es como si tuvieras muchos orgasmos hasta que tienes uno más grande", explica Laura, una joven de 25 años que comenzó a utilizar el succionador de clítoris hace menos de un año y desde entonces lo recomienda a todas sus amigas.

"Es muy fuerte. Casi no te da tiempo a pensar lo que pasa. Primero sientes una vibración interna en el clítoris que luego recorre todo el cuerpo".

"No necesito usarlo con mi novio. Creo que el poder del Satisfyer es ese, conseguir el máximo placer yo sola", explica Raquel de 26 años para quien, "la clave también está en compartirlo" y en generar dinámicas de empatía con tu pareja.

 

¿Son todo ventajas con el Satisfyer?

Con la revolución del Satisfyer surgen, al mismo tiempo, muchas otras controversias. No para todas las mujeres funciona igual. Hay quien se resiste, quien lo toma y retoma y quienes prefieren probar con otro tipo de juguetes sexuales. Para las que no terminan de sentirse cómodas con el succionador, la terapeuta Eva Moreno recuerda en su libro la gran variedad de objetos sexuales que existen; desde los vibradores Rabbit que combinan vagina y clítoris al mismo tiempo, hasta el micrófono o varita mágica, un juguete erótico diseñado para masajear zonas no genitales, estimulando la parte externa del clítoris. 

Pero la pregunta es, ¿puede el Satisfyer crear dependencia? Para la sexóloga Adriana Royo, autora del libro 'Falos y Falacias', hay que prestar atención en cómo y por qué se utiliza el Satisfyer. De hecho, en ocasiones se emplea como un hábito, buscando experimentar la sensación más explosiva, más potente, tan poderosa que incluso puede llegar a frustarnos si no luego no se repite. La autora también coloca sobre la mesa el debate sobre la inmediatez. En medio de una época marcada por el hiper consumo, del que ya habla el sociólogo francés Gilles Lipovetsky en su obra, la necesidad del aquí y ahora también se traduce en la sexualidad. Lo vemos en las redes sociales, las aplicaciones para encontrar pareja y en ese flujo, rápido y continuado, que atraviesa a la sociedad actual. Imágenes que nos desbordan, textos que se superponen, estímulos continuos que, ahora, con el boom del Satisfyer también influyen en el placer y, con él, la facilidad para llegar mucho antes al orgasmo. 

Satisfyer Pro 2 es sumergible