Hay una escena que se repite cada vez con más frecuencia en parques públicos, playas y otros espacios abiertos de muchos rincones del mundo: grupos de chicos y chicas que, en su ‘outfit’ más deportivo, realizan ejercicios que parecen imposibles ya sea agarrados a unas barras, sobre el suelo, o haciéndose servir de otras estructuras que no parecen (al menos a simple vista) estar concebidas para el deporte, como escaleras, barandillas o bancos.

Es posible que la forma en la que estos deportistas levantan su propio peso se te antoje como algún tipo de preparación física propia del Cirque du Solei, pero lo cierto es que se trata de ejercicios que conforman un deporte en sí mismo: la calistenia, una disciplina que cada vez cuenta con más adeptos en sus filas.

Basada en una rutina de ejercicios en los que el propio peso corporal es el motor del entrenamiento, la calistenia propone un retorno a nuestros movimientos naturales y primitivos, en el que el trabajo muscular se centre en el aprendizaje de nuestro propio cuerpo, reformulando y reconstruyendo conceptos que damos por sabidos y que en muchas ocasiones pueden no resultar del todo adecuados o saludables para el ejercicio físico.

Tal y como afirma Sandro García Aagustín, vicepresidente de la Federación Española de Street Workout y Calistena, “no envejecemos por cumplir años sino por no saber tratar a nuestro cuerpo de la forma adecuada”. En respuesta a este desconocimiento del propio cuerpo, la calistenia busca mejorar nuestro rendimiento a través del trabajo de todos los tipos de fibras musculares y articulaciones.

En los entrenos se repiten los propios patrones del movimiento humano: empujes, estabilizaciones centrales, ejercicios dominantes de cadera, rodilla y tobillo, y se trabajan todos los tipos de fuerza (potencia, fuerza explosiva, resistencia, etc.).

La principal diferencia con otros tipos de entrenamiento que más se practican últimamente, como el entrenamiento funcional, es que mientras estas disciplinas suelen incorporar ejercicios con peso adicional, la calistenia se ciñe siempre al propio peso corporal. Esto hace que sea más fácil prevenir lesiones por sobrecarga, además de potenciar el conocimiento de cómo funciona nuestro cuerpo y de cómo debemos ejercitarlo.

Sus muchos beneficios han llevado a la calistenia a convertirse en una de las tendencias deportivas más practicadas a nivel mundial, según confirma el último estudio de la ACSM (American College of Sports Medicine). En España aterrizó hace ya unos ocho años, y entre sus adeptos ya se suman varios campeones mundiales, entre los 300 miembros federados. Por ello, cada vez más clubes deportivos están incluyendo en sus horarios sesiones de calistenia semanales, además de la creciente oferta de entrenadores especializados que ofrecen clases en parques, playas y un sinfín de ubicaciones al aire libre.

¿De dónde surge esta disciplina?

El origen del término calistenia nos remite a los tiempos de la antigua Grecia, y proviene del compuesto formado por la palabra kallos, que significa belleza, y sthenos (fuerza). De hecho, el historiador griego Herodoto ya dejó constancia de ello en sus relatos sobre la célebre batalla de las Termópilas: cuenta que Jerjes, el poderoso rey persa, envió a sus espías a averiguar cómo se preparaban Leónidas y sus espartanos para la lucha, quien los descubrió practicando ejercicios con su propio peso corporal. Así que, si te quieres sentir como una auténtica espartana mientras te pones en forma, ¡no lo dudes! La calistenia también es para ti. 

espartano

¿Puede practicarlo todo el mundo?

Rotundamente, sí. Esta es una de las grandes ventajas de la calistenia, que es accesible a cualquier persona. El hecho de trabajar con el propio peso permite incorporar ejercicios de forma progresiva y cada vez con un nivel de complejidad mayor. Además, a menos que no quieras instalar una de esas barras de tracción en el pasillo de casa, no necesitarás ningún material, por lo que es también una alternativa ideal para ponerse en forma sin que tu bolsillo se resienta. Si quieres animarte a probar, verás que en YouTube existen cientos de tutoriales de calistenia donde se explican con detalle desde los movimientos más sencillos hasta los más complejos. De todos modos, te recomendamos que, si es la primera vez, lo hagas bajo la supervisión de un profesional en la materia.

¿Y qué hay de sus beneficios?

Además de ser, como ya hemos comentado, un deporte muy accesible para todos los públicos, practicar calistenia puede contribuir en una mejora de la salud corporal ya que nos enseña a mejorar nuestra postura, algo que también podemos aplicar en nuestro día a día: caminar más erguidos o soportar menos presiones y contrapresiones son algunos de los hábitos aprendidos de la calistenia que nos ayudarán a aliviar posibles dolores musculares.

A nivel endocrinológico, la calistenia también nos puede aportar beneficios, ya que acelera el metabolismo. Según explica Javier González, director del espacio JF Fitness Coaching, “si solo practicas cardo, terminas ralentizando el metabolismo, mientras que, al trabajar la fuerza y la resistencia con la calistenia, lo reactivas”.

Por último, como te comentábamos, esta práctica te ayudará a mejorar la coordinación y a perfeccionar las habilidades motrices. Si, además, sois de esas a las que les cuesta encontrar la motivación para lanzarse a hacer deporte, la calistenia puede ser ideal para vosotras, ya que se suele crear un sentimiento de comunidad entre los que lo practican que triplica la motivación por mejorar en esta disciplina.

Así que ya no tienes excusas para no hacer deporte. Ponte ropa cómoda, ¡y a por ello!

street workout