La relación entre el ciclo menstrual y el deporte es un tema tabú entre muchas mujeres que no tienen en cuenta el momento del ciclo en que se encuentran o que deciden aparcar cualquier actividad física cuando tienen la regla. Y todas sabemos que las molestias, el estado de ánimo y otros de los síntomas de la menstruación afectan de forma distinta en función de cada una de nosotras.

El cuerpo de una mujer está sujeto a constantes cambios hormonales que pueden afectarnos físicamente y hacer que rindamos más o menos al realizar cualquier actividad física. Por eso conviene conocer la fase del ciclo en la que nos encontremos, ya que el organismo responderá de una forma u otra ante un tipo determinado de ejercicio.

Los cambios hormonales

Por otro lado, el sobreentrenamiento conlleva a la falta de energía que afecta la producción de estrógenos y de progesterona, por lo que pueden producirse problemas hormonales que influyan en el rendimiento deportivo. Y esto también puede suceder en el caso que alteremos la regla a propósito para conseguir estar en la fase del ciclo menstrual indicada en el momento deseado.

¿En qué fase se rinde más?

La actividad física reduce los niveles de prostaglandinas, las sustancias que generan las molestias y dolores abdominales, así que practicando deporte puedes aliviar los síntomas. Asimismo, al conocer las fases del ciclo menstrual se pueden programar entrenamientos acordes a los cambios hormonales y aprovechar los momentos más óptimos para conseguir los mejores resultados de fuerza, de resistencia o de flexibilidad, según explica un informe de la Universidad de Camagüey.

La fase folicular

Entre los días 5 y 14 del ciclo es cuando aumentan los niveles de estrógenos de forma progresiva. Durante estos días, puede incrementar la capacidad de trabajo y la de recuperación. Además, se puede aumentar la intensidad, la carga de entrenamiento y la duración, ya que el cuerpo lo acepta mucho mejor.

La fase de ovulación

Alrededor del día 14 y durante los siguientes tres días, aproximadamente, es el período de tiempo en que se puede alcanzar el máximo rendimiento y la mayor fuerza porque hay una mayor cantidad de estrógenos en el cuerpo. ¡Es el momento de ir a por todas!

La fase lútea

En la segunda mitad del ciclo menstrual el rendimiento podría disminuir, a causa de los cambios hormonales, y aumentar la fatiga, el cansancio y la retención de líquidos. La fase lútea hay que dividirla en dos: la primera parte empieza el día 16 y acaba el 24; mientras que la segunda arranca el día 24 y termina el 28, días en los que disminuyen los estrógenos.

Sin embargo, al principio de esta fase también puede mantenerse un adecuado rendimiento ya que la disminución de los estrógenos se ve compensada por un aumento de la progesterona. Y la combinación de ambas puede aumentar la fuerza, la resistencia y la velocidad. Durante la segunda mitad, en cambio, se recomiendan los ejercicios cardiovasculares que realizados a un ritmo constante.

El período menstrual

Es el momento en que rendimos menos, así que la carga de trabajo deberá ser menor y las sesiones más cortas. La pérdida de hierro y hemoglobina puede provocar una sensación de debilidad y, además, esto dificulta los procesos de oxigenación del músculo (recuerda compensar estas pérdidas con una alimentación más rica en hierro que te aportan alimentos como la carne, los huevos, las legumbres, los frutos secos o las semillas). De todas formas, no hace falta encerrarse en casa y evitar cualquier tipo de actividad cuando tenemos la regla. El yoga, el pilates suave, la natación u otras disciplinas pueden ser adecuadas para aliviar los dolores menstruales.