El cáncer de ovario es el sexto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres, con una tasa del 4% al 5% de los tumores femeninos, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer. Cada año se diagnostican en España unos 3.300 casos.

El pasado martes la periodista Sara Carbonero anunciaba que se había sometido a una intervención quirúrgica tras habérsele detectado un tumor maligno en uno de sus ovarios. Ella misma tranquilizó a sus seguidores en Instagram comentando que la operación había ido bien y que, por suerte, la enfermedad era muy incipiente, aunque todavía tendrá que recibir tratamiento durante algunos meses.

¿Qué es el cáncer de ovario?

Los ovarios son los encargados de producir óvulos y ciertas hormonas femeninas, como la progesterona o los estrógenos, que preparan el útero para que el óvulo pueda anidar se produzca la fertilización, que es el inicio de la gestación.

Nuestros ovarios están situados a ambos lados del útero y cada uno tiene el tamaño aproximado de una almendra, con una extensión que va de los 2 a los 4 centímetros. Cuando nacemos, tienen una superficie lisa, pero con el paso del tiempo adquieren rugosidades como consecuencia de las cicatrices que se van formando cuando se liberan óvulos hacia el útero en cada ciclo menstrual.

La mayoría de los casos detectados de cáncer de ovario se diagnostican entre los 50 y los 75 años, aunque a partir de los 30 años ya existe un número significativo. A partir de los 60 años, se aprecia un ascenso lento pero constante de la enfermedad.

¿Cuáles son sus causas?

Aunque todavía se desconocen realmente las causas que pueden provocar la aparición de este tipo de cáncer, se sabe que cerca del 20% de los tumores de ovario están asociados a factores genéticos heredados. Se trata de mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2, que son los que contienen la información para generar las proteínas encargadas de la reparación del ADN. Otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de ovario son:

  • Antecedentes familiares
  • Exceso de peso
  • Menstruación temprana
  • Recibir terapia hormonal sustitutiva en la menopausia
  • El tabaquismo

A su vez, diversos estudios señalan que hay otros factores que pueden aumentar  la protección contra el cáncer de ovarios, como el hecho de haber tenido hijos, la lactancia o tomar anticonceptivos.

cancer ovario 2

¿Qué síntomas se pueden manifestar?

Uno de los peligros del cáncer de ovarios es precisamente que no suele presentar ningún síntoma en su fase más temprana. De hecho, hasta el 75% de los casos se detectan en fases ya avanzadas de la enfermedad. Según Ana Santaballa, oncóloga del Hospital La Fe de Valencia y miembro de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), “generalmente se producen síntomas vagos, como dolor abdominal, sensación de hinchazón, náuseas u otros signos inespecíficos”. Sin embargo, sí que existen ciertos signos que se pueden presentar con esta enfermedad:

  • Hinchazón abdominal
  • Estreñimiento
  • Sensación de peso en la pelvis
  • Hemorragias vaginales
  • Periodos menstruales anormales
  • Crecimiento excesivo del vello
  • Micción frecuente
  • Dolor de espalda sin explicación que empeora
  • Adelgazamiento involuntario

¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento?

Actualmente no existe todavía ningún método eficaz para hacer un diagnóstico precoz de este tumor. Las ecografías por si solas no son suficientes, y otras pruebas realizadas en las revisiones ginecológicas, como la citología, no son útiles para la detección del cáncer. 

Sin embargo, un análisis genético puede ayudar a determinar el riesgo de padecer cáncer de ovario. Si existe un riesgo muy alto, se puede considerar la posibilidad de extirpar los ovarios para prevenir la aparición de la enfermedad.

cancer cirugia

En cuanto al tratamiento y la medicación de este tipo de tumor, la extirpación, o exéresis, junto con un tratamiento de quimioterapia, suelen ofrecer un buen pronóstico. Si se detecta el cáncer en una de sus primeras etapas, la intervención quirúrgica suele ser suficiente. La cirugía suele comprender la extirpación de uno o ambos ovarios, el útero, las trompas de Falopio, u otras estructuras del abdomen.

El tratamiento de quimioterapia se prescribe después de la operación par acabar de tratar cualquier resto de células malignas que hayan podido quedar, así como para prevenir posibles reapariciones del tumor. Actualmente, además, se están estudiando nuevas terapias biológicas que están demostrando ser eficaces en el tratamiento de muchos casos en estado avanzado.