La piel de la cabeza también se renueva. Pero en ocasiones, se irrita, provoca comezón y acelera el proceso de sustitución de las células sin darles tiempo a madurar. El resultado: un cuero cabelludo enrojecido cubierto de escamas amarillentas. Es la dermatitis seborreica.

La caspa, en cambio, surge cuando un microbio descompone la grasa capilar en ácido oleico y la persona presenta sensibilidad a esa sustancia. Además de la predisposición genética, el estrés o los cambios hormonales pueden desencadenar ambos procesos. Si es tu caso, utiliza aceite de coco, es un buen aliado contra la caspa.

Pese a la leyenda negra, la caspa no implica falta de aseo. "Es un desequilibrio transitorio detectable en el salón mediante microcámaras", señala Miguel Gil, estilista de X Peluqueros y experto de Nioxin.