¿Sabes qué es realmente la celiaquía? Quizás confundes ser celíaco con ser intolerable al gluten, pero no es lo mismo. Además, parece que la mayoría de casos están ya detectados y que disponen de alternativas suficientes en cuanto a la alimentación. Sin embargo, todavía queda un gran porcentaje de pacientes sin diagnosticar y una barrera de limitaciones que romper.

El 27 de mayo es el Día del Celiaco, una enfermedad causada por un desorden genético autoinmune que se manifiesta como una reacción a la ingesta del gluten. Por lo que se produce en personas genéticamente susceptibles a esta proteína.

La enfermedad celíaca se debe diferenciar de la sensibilidad al gluten no celíaca. La segunda patología carece de una definición concreta, pero se presenta como un conjunto de síntomas gastrointestinales y extraintestinales. En este caso, el paciente no es celíaco ni alérgico al gluten o al trigo, aunque mejora cuando no incorpora alimentos con gluten en su dieta.

Mitos sobre la celiaquía

El incremento del número de personas que padecen la enfermedad celíaca ha contribuido a la aparición de más mitos y creencias equivocadas sobre la celiaquía. El desconocimiento nos hace creer cosas equivocadas y nos lleva a la acción. Incluso, puede hacernos cambiar nuestro estilo de vida, sin ser esta transformación positiva ni beneficiosa para el organismo y la salud.

Nos ayuda a adelgazar

¿Cuántas veces has pensado que una dieta sin gluten puede ayudarte a perder peso? Tendemos a pensar que quitarlo de la alimentación favorece nuestra salud y calidad de vida, al mismo tiempo que podría ser útil para perder peso. Pero es una afirmación muy alejada de la realidad.

Los alimentos que no contienen gluten, suelen estar elaborados con más aditivos y propiedades que le proporcionan un buen sabor y textura. Por lo que podrían contener más grasas y azúcares que los que llevan gluten. Para asegurarnos de lo que estamos comprando, es fundamental leer la lista de ingredientes en el etiquetado de cada producto. ¡Que no te líen!

Se detecta en la infancia

La enfermedad celíaca puede desarrollarse y ser detectada a cualquier edad. No es extraño que te diagnostiquen celiaquía siendo una persona adulta. Y, en función de los años que tengas, los síntomas se presentarán de una forma u otra. La diferencia es muy notable, sobretodo, entre niños y adultos.

Desaparece con los años

Es un error común creer que con los años puede desparecer. Por el momento, los estudios sobre la celiaquía no incluyen esta posibilidad. De hecho, está considerada como una enfermedad crónica.

Si te diagnostican celiaquía y haces los cambios pertinentes en tu dieta, los síntomas desaparecerán en unos meses y tu intestino se recuperará. Pero esto no significa que puedas volver a comer alimentos que contengan gluten. Si lo haces, volverás a tener los mismos problemas que sentías antes.

Es una enfermedad hereditaria

La celiaquía no se herede de padres a hijos, lo que podría trascender son los genes relacionados con la celiaquía. Es decir, la genética podría conllevar el riesgo a desarrollarla, pero esto no implica necesariamente que vayamos a ser celíacos. Simplemente, es un indicador que puede servir para controlar a los más pequeños e identificar la enfermedad más rápidamente.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Los síntomas son diferentes en la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Aquí tienes una lista con las manifestaciones específicas en cada caso, extraída de la clasificación que hace la Federación de Asociaciones de Celíacos de España.

Infancia

Entre los síntomas más comunes que se dan en la infancia, encontramos: los vómitos, diarreas abundantes y grasosas, náuseas, irritabilidad, fragilidad del cabello, hipotrofia muscular, falta de crecimiento, dependencia, dislexia, autismo, hiperactividad, anorexia o introversión.

Adolescencia

Los síntomas de la celiaquía durante la adolescencia son: el dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, dermatitis atópica, corta estatura, hepatitis, epilepsia, cefaleas, anemia ferropénica o artritis crónica juvenil.

Edad adulta

Al hacernos mayores, los síntomas se presentan de la siguiente manera: depresión, irritabilidad, diarrea, estreñimiento, apatía, inapetencia, pérdida de peso, menopausia precoz, cáncer digestivo, astenia, anemia ferropénica, infertilidad, osteoporosis, artritis, epilepsia o colon irritable.