Sufrir indigestiones frecuentes es algo habitual si acostumbramos a comer rápido, sin masticar bien los alimentos. Por eso, es importante darnos el tiempo de comer con tranquilidad, a ser posible bien sentados y sin prisas. Evitar el alcohol en las comidas y renunciar a los postres demasiado dulces puede ser también de ayuda para facilitar la digestión. Como también lo es la elección de los alimentos y la forma en que los preparamos.

Todos lo hemos comprobado alguna vez. Si hacemos una comida rica en grasas, en carnes rojas, en salsas o con muchos fritos la digestión nos resultará mucho más pesada. Beber suficientes líquidos, tener una aportación adecuada de fibra y no abusar del café son también buenos consejos a la hora de propiciar una digestión menos pesada. Asimismo, existen también alimentos que resultan especialmente fáciles de digerir, especialmente si los preparamos en forma de sopas, a la plancha o al vapor.

El arroz. De entre los diferentes cereales ?principal fuente de carbohidratos- el arroz es el que más favorece digestiones rápidas y ligeras. Aunque en general siempre son más recomendables los cereales completos, si tenemos digestiones realmente difíciles, es mejor optar por el arroz blanco, con menos fibra que el integral, puesto que la fibra alarga la digestión.

Las verduras hervidas o al vapor o preparadas en forma de purés o sopas. Si queremos facilitar la digestión es mejor evitar la ingesta de verduras crudas pues pueden provocar problemas de gases.

El pollo y las carnes magras. Por el contrario, la carne roja o con mucha grasa resulta siempre de difícil digestión.

El pescado, especialmente el pescado blanco. Más fácil de digerir que la carne, si se cocina al horno o a la plancha garantiza digestiones ligeras.

Las frutas maduras y la compota. Algunas frutas, como la papaya o la piña, facilitan la digestión por lo que pueden comerse perfectamente como postre. Si no, siempre es preferible comer la fruta entre horas.