Inevitablemente, hoy en día, todas las personas se ven atravesadas por situaciones de estrés. Con sus más y sus menos. El tumulto de la ciudad, el consumo acelerado, la sobrexposición de imágenes y sonidos o incluso la presión laboral acaban afectando a nuestra salud mental. Aunque son muchos los rituales que una puede hacer para liberar el estrés y la ansiedad, desde practicar deporte hasta mejorar las respiraciones, en el plano biológico, podemos recurrir a las plantas adaptógenas. Pero, ¿qué son este tipo de plantas y que pueden reportarnos en nuestro bienestar? 

Las plantas adaptógenas contienen sustancias naturales exentas de toxicidad que aumentan la resistencia del cuerpo ante las agresiones ligadas al estrés, sin crear dependencia. La acción principal, por lo tanto, de las hierbas adaptógenas, es ayudarnos a afrontar y a manejar el estrés y sus efectos. Sobre todo en esos momentos en los que nuestro cuerpo puede que no tenga la fuerza vital necesaria para activar estos recursos. 

Eso sí, es importante tener en cuenta que las plantas adaptógenas no reducen el estrés en sí mismo, sino que inciden en las reacciones biológicas del cuerpo y las regulan cuando este se ve confrontado al estrés. Aparte de ello, poseen otras propiedades de interés: son energizantes, fomentan la libido, refuerzan las defensas inmunitarias y ayudan a combatir la depresión y la ansiedad

Pero este tipo de medicina natural no es un milagro del siglo XXI. Aunque actualmente estén muy de moda, las plantas adaptógenas eran ya conocidas y utilizadas en la medicina tradicional de China y de la India desde hace siglos. Ahora, desde una adaptación moderna volvemos a mirar hacia la naturaleza y todo lo que ella puede reportar no solo al espíritu, sino también a nuestra salud. Y es que, estos remedios naturales pueden ser raíces, hierbas o setas. Otras plantas, no incluidas en esta categoría, como la cúrcuma, poseen también propiedades adaptógenas.

La pregunta es, ¿cómo las empleamos? Para seguir un consumo regular, se pueden utilizar de múltiples maneras: en maceración, infusiones o bebidas tonificantes extraídas de las raíces; en smoothies, zumos de frutas o sopas cuando disponemos de plantas en forma de polvo, o bien en caldos o guisos, si se utiliza la raíz entera de la planta, como el ginseng. Si los polvos son demasiado granulosos, se puede tamizar las preparaciones con un colador fino o bien molerlos con un molinillo de especias

Hay que tener, no obstante, cierta constancia en su consumo. Para notar los efectos beneficiosos no basta con añadir un poco de polvo a un smoothie. Hay que utilizarlas a diario, durante un período prolongado. Se pueden adquirir en las herboristerías, farmacias, parafarmacias, tiendas de productos ecológicos o por internet.

Estos y otros consejos sobre cómo utilizar las plantas adaptógenas se pueden descubrir en el libro 'Plantas adaptógenas. 67 recetas para tu equilibrio interior'. Su autora, Caroline Hwang, enseña en estas páginas a aprovechar al máximo todas las virtudes de dichas plantas e incluye recetas tan sencillas como de bebidas y sopas para combatir el cansancio, dinamizar el sistema inmunitario y el sistema digestivo y reducir el estrés.

 

El estudio de las plantas adaptógenas

Las plantas adaptógenas comenzaron a investigarse en la década de 1940 de la mano uno de los más destacados farmacólogos de la antigua Unión Soviética, Nikolai Lazarev, quien creó este término a partir de la palabra latina adaptare, que significa «adaptar». Todo comenzó como una misión por parte del gobierno soviético que encargó a Lazarev que encontrara una fórmula para fortalecer a la población rusa y mejorar su rendimiento, con la idea de extender su dominio en Occidente. Lazarev empezó a investigar científicamente las hierbas medicinales y en 1947 creó el concepto de “adaptógeno” que caracteriza a “una sustancia farmacológica capaz de inducir en un organismo un estado de resistencia aumentada no específica que permite contrarrestar las señales de estrés y adaptarse a un esfuerzo excepcional".

 

Los beneficios que las plantas adaptógenas pueden tener en tu salud

  • Vencer la fatiga. Muchas personas acusan con frecuencia el cansancio a lo largo del día y una falta de energía a media tarde. Este libro incluye recetas que aportan la energía necesaria para pasar el día sin sufrir bajones.
  • Afrodisíacos. Algunas plantas adaptógenas pueden ayudarnos a fomentar la libido y la fertilidad, además de ser beneficiosas para la salud de la mujer y de su ciclo menstrual.
  • Reforzar las defensas inmunitarias. Una ayuda al organismo para regular las defensas naturales. Integradas en la vida diaria, tendrán una acción fortalecedora sobre el sistema inmunitario, en especial durante el invierno.
  • Bebidas y platos relajantes. Recetas ideales para reducir la ansiedad en el transcurso del día o para relajarse por la noche antes de acostarse.
  • Mejorar la digestión. Recetas de bebidas y sopas excelentes para los intestinos, cuyo buen funcionamiento es un puntal

Si bien es cierto que las plantas adaptógenas nos ayudan a superar el estrés y otras situaciones adversas, estas plantas no se pueden entender como un remedio rápido y milagroso. La medicina natural puede ayudarnos a recargar energía y fortalecernos frente al agotamiento mental y físico, pero nunca deberían contemplarse como sustitutas del sueño, de la buena nutrición o de un muy necesario cambio de vida cuando las cosas no van bien. Como con cualquier otro tipo de complemento alimentario, conviene consultar la opinión de un profesional de la salud. 

Ahora que ya conoces qué son las plantas adaptógenas y sus orígenes, además de métodos de aplicación, te mostramos algunas de las plantas más conocidas y los beneficios que pueden reportarte en tu salud y bienestar.

Astrálago
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Astrálago

Ginseg
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Ginseg

Aporta beneficios a pulmones y bazo. Es antiinflamatorio, combate la fatiga, es rico en antioxidantes y alivia el estrés. Puede resultar demasiado estimulante para las personas sensibles. Su sabor es dulce con un punto amargo.

Tulsi
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Tulsi

Actúa sobre el sistema nervioso. Tiene propiedades antioxidantes, reduce la ansiedad, regula la glucemia y la presión sanguínea, favorece la digestión y mejora la libido. Es de sabor dulce.

Reishi
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Reishi

Incide sobre el corazón, el hígado, los pulmones y los riñones. Potencia la inmunidad, combate las alergias alimentarias, es antiinflamatorio y antienvejecimiento. De textura terrosa, su sabor es bastante amargo.

Maca
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Maca

Bueno para el corazón, los pulmones, el hígado, y la vesícula biliar. La raíz de maca combate la fatiga, incrementa la fertilidad y es energizante. Tiene un sabor amargo y salado.