Llegan las tan ansiadas vacaciones y resulta que no sabemos desconectar. Consultamos el correo muy a menudo, recibimos llamadas del trabajo, ocupamos el tiempo pensando en las tareas pendientes y, en fin, terminan las vacaciones y no tenemos la sensación de haber descansado.

Muchas veces justificamos nuestra incapacidad de desconexión con la idea de que tenemos que estar disponibles e igualmente nos llamarán en algún momento, pero ¿realmente hemos hecho todo lo que está en nuestra mano para evitar esto? ¿Nos ocupamos de dejarlo todo atado y bien atado antes de irnos? ¿Nuestra conexión permanente se debe únicamente a las llamadas de los compañeros?

La desconexión es importante.

Y no nos damos cuenta de ello hasta que volvemos a la rutina y nos damos cuenta de que volvemos con el mismo cansancio con el que nos fuimos.

Los expertos hablan de un mínimo de 15 días de vacaciones para lograr desconectar de la rutina, sin embargo, fijan el ideal en tres semanas. Los puentes largos, explican, son de gran ayuda para salir de la rutina, sin embargo, para recargar pilas, desconectar del todo y volver con la sensación de que empezamos de cero, tienen que ser dos semanas, ¿cómo lo ves?

Las vacaciones largas anuales traen consigo una serie de beneficios de entre los que me gustaría destacar:

  • Mayor bienestar a todos los niveles. Las vacaciones son necesarias para nuestro bienestar mental y emocional, pero también a nivel físico y espiritual.
  • Reducción de los niveles de estrés. ¡Está claro! Si logramos desconectar por completo del trabajo y de todo el estrés que nos produce, nuestra sensación de vivir estresados todo el tiempo remitirá.
  • Incremento de la creatividad y la productividad. Hay algunos trabajos que no requieren de mucha creatividad, pero ¿qué trabajo no necesita personal productivo? Y, mejor aún, ¿quién no quiere ser productivo y terminar sus tareas rápidamente?

Claves para desconectar en vacaciones.

Sí, decirlo es muy fácil, pero ¿cómo se hace?

Antes de pasar a las claves que, para mí, son más importantes a la hora de desconectar en vacaciones, quiero hacer un guiño especial para los trabajadores autónomos.

Para nosotros resulta mucho más difícil hacerlo porque nuestra empresa depende únicamente de nosotros mismos, si nosotros no contestamos un email urgente, nadie lo hace; si nosotros no trabajamos, no cobramos; si no nos mantenemos conectados, parece que nuestro proyecto se cae.

Si es tu realidad, te invito a replantearte cómo pasas tus vacaciones. La recomendación de desconectar al máximo durante dos o tres semanas es la misma para todos, no hay motivo alguno para pensar que nosotros tenemos que tener el súper poder de sobrevivir año tras año sin descansar. Eso sí, sabemos que algo dentro de nosotros nos lo impide. Y precisamente por eso te invito a darle una vuelta a esto y aplicar en la medida de lo posible estas recomendaciones.

Y ahora, ¡al lío!

  1. Deja el trabajo cerrado. Antes de irte de vacaciones asegúrate de adelantar todas las tareas posibles, cerrar todo lo que puedas y dejar atado todo lo que se quede abierto. Esto solo es posible si dejas las «órdenes dadas» acerca de lo que puede ocurrir y cómo responder a ello.
  2. No mires el correo. O míralo una vez al día y, sobre todo, borra la aplicación del email de tu móvil o, al menos, quita las notificaciones. No hay manera de desconectar si te aparece el sobrecito en la pantalla veinte veces al día.
  3. Deja configurado un aviso sobre tu vuelta. La única manera de que alguien no te reenvíe el correo insistiendo, o no te llame para saber por qué no has contestado, es que sepa que estás de vacaciones: asegúrate de que todo el mundo lo sepa.
  4. Cambia la rutina. A lo mejor prefieres mantenerla, pero no hay nada mejor que olvidarse de los horarios y las rutinas habituales.
  5. Minimiza tu conexión a las redes sociales. Desconectar es desconectar, y cuanto más desconectes de todo lo desconectable, mejor.
  6. Descansa, pero mantén una buena actividad. Tu desconexión del trabajo, pasa también por tener un correcto descanso y, además, mantener una buena actividad. Habrás notado que, cuando nos aburrimos, nuestra mente se ocupa con lo primero que tiene a mano; así que ya sabes, mantente ocupada. Pero ¡ojo! No me refiero a tener que estar haciendo algo constantemente, sino a hacer o no hacer con consciencia, si pones atención plena, ya estás haciendo algo.
  7. Invita a tu mente a desconectar. Y esto es, si me preguntas, lo más importante de todo. Puede que tu mente no esté de acuerdo con tus intenciones de desconectar, puede incluso que se dedique a bombardearte con pensamientos relacionados con el trabajo cada uno de los días de tus vacaciones; pero precisamente por eso, tu invitación a desconectar debe ser gentil, compasiva y llena de paciencia. Al final cada vez que te sorprendas pensando en el trabajo, tendrás que acompañarte con mucho cariño a otro pensamiento y así una y otra vez, y otra, y otra. Y otra.

Por último, quiero invitarte a pensar sobre este tema: ¿qué es lo que te resulta más difícil en cuanto a la desconexión? Basándote en años anteriores, ¿cuánto sueles desconectar y cuanto crees que desconectarás si tienes en cuenta estas claves?

Recuerda observarte porque solo así podrás poner énfasis en lo que te cueste más y, si no han pasado ya, ¡te deseo felices vacaciones!