¿Te vas de vacaciones? Puede que estés preparándolo todo, como siempre las maletas a última hora y, de repente, te das cuenta… ¡Tienes toda la nevera y la despensa llena de comida! Pues sí, este es uno de los principales motivos por los que se desperdicia más comida en los hogares. En verano crece hasta un 10,7% la cantidad de alimentos que acabamos desperdiciando, según el ‘Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares​’ elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Y quizás no es porque te vas de vacaciones, sino por culpa de las recientes olas de calor que traían consigo temperaturas muy altas. Incluso, no hace falta que sudemos la gota gorda para que suceda. Es verano, la época del año más calurosa; no hace falta decir nada más para entender los principales motivos por los que esto sucede. Aunque no debería ser así, porque nosotras podemos evitarlo. Está claro que el calor influye en la conservación de los productos, pero si nos planificáramos de forma adecuada podríamos evitarlo.

Entre el período de primavera/verano del año pasado, se desperdiciaron casi 668.000.000 kilos de alimentos, superando los 603.000.000 kilos que se desecharon entre otoño e invierno de 2017-2018. Es decir, la cifra más actual supera hasta en 64,5 millones de kilos a la anterior, un aumento que deberíamos considerar y tenerlo más en cuenta.

Por otro lado, los datos revelan que el 85,4% de estos alimentos son tirados directamente a la basura antes de ser utilizados. Mientras que la cantidad restante se refiere a los que cocinamos. Y no hay que olvidar que toda la comida que tiramos genera un impacto negativo sobre el medio ambiente, suponiendo un 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

¿Qué hacer para evitarlo?

Lo primero que debes saber es que está en tus manos desperdiciar o no comida. Aunque haga calor, si te organizas adecuadamente no tendrías que tirar sin más alimentos a la basura.

Una buena planificación

Antes de ir al supermercado, realiza una lista de la compra que incluya los alimentos que realimente necesites. Una vez en el supermercado, recuerda seguir las indicaciones de la lista, así evitarás llenar el carro hasta rebosar y acabar tirando la mitad de lo que habías adquirido. Asimismo, si piensas de antemano el menú semanal y aprovechas para incluir todos los alimentos que tienes guardados en la nevera y la despensa, luego no te sobrará ninguno.

Ante todo, organización

Cuando colocamos las cosas de cualquier forma, puede que no veamos bien lo que hay detrás de esos artículos que ocupan la primera fila del armario o la despensa. Si esto sucede, acabaremos comprando aquello que realmente teníamos, pero que estaba escondido. Todo es cuestión de mantener el orden y, entonces, solamente quedará mirar. Paralelamente, si situamos delante los productos con una fecha de caducidad más próxima, seguramente, los consumiremos antes y todavía nos quedará tiempo para cocinar los de detrás.

De la nevera al congelador

Puede que te encuentres cosas en la nevera que ya no te va a dar tiempo de comer, si este es tu caso, ¡ves a por el táper y al congelador! De esta forma, evitarás desperdiciar esos alimentos que sí podrás aprovechar si los guardas en el congelador para consumirlos a la vuelta. 

Cada cosa en su lugar

Ahora que hace más calor, es importante que sitúes los alimentos en cada una de las estanterías pertinentes del frigorífico. Los alimentos más susceptibles a las altas temperaturas (pescado, carne y platos preparados) deben colocarse a la zona más fría de la nevera, mientras que los más resistentes (frutas y verduras) pueden situarse en la zona templada.

Recetas de aprovechamiento

Si te sobra comida del día anterior y pensabas tirarla… ¡No lo hagas! Puedes reaprovechar los restos de alimentos para crear una nueva y deliciosa receta de aprovechamiento. Te sorprenderías de la cantidad de platos que se pueden elaborar a partir de las sobras que creías que no tenían utilidad.