El periodo de matriculación para el curso escolar 2020-2021 ya ha empezado. Esta vez, sin embargo, será diferente de todo lo que conocíamos antes ya que, a las dudas recurrentes sobre qué escuela escoger para nuestros hijos, se les sumarán las nuevas prioridades sociales llegadas tras la pandemia del COVID-19.

Si, hasta ahora, factores como el tipo de escuela o de enseñanza, si es religiosa o no, el tipo de valores como centro y eje de educación, los idiomas en los que se realizan las clases, el precio o la cercanía eran los que más nos preocupaban y los que condicionaban nuestra lista de escuelas favoritas, en la “nueva normalidad”, las prioridades han cambiado. O, al menos, hemos añadido algunos otros factores a tener en cuenta.

Aunque todavía tenemos pocos detalles sobre cómo será el día a día de las escuelas a partir de septiembre, lo que sí sabemos es que la flexibilidad a la hora de adaptarse a cambios impuestos por Sanidad, el tipo de comunicación que se establezca con las familias o el apoyo más o menos individualizado hacia cada alumno en caso de un nuevo confinamiento, son ya aspectos clave a tener en cuenta. ¿Cómo se garantiza la distancia mínima entre niños pequeños? ¿Cómo serán las clases de educación física? ¿Y la hora del recreo o la del comedor? Las madres y padres tenemos muchas dudas sobre cómo evolucionará el año lectivo, pero, precisamente por eso, es importante que nos planteemos si la escuela que hemos elegido está más o menos preparada para afrontar la incertidumbre y las nuevas medidas de seguridad.

Según María Díaz Sánchez, directora pedagógica del Centro Educativo Infantil Cabás de Las Rozas, “lo primero es velar por la seguridad, verificar que es un centro autorizado y que las instalaciones cumplen con la normativa. Además, será imprescindible, cuando las autoridades lo permitan, conocer el centro o al menos a su equipo directivo. La confianza es vital en este proceso”. 

Teniendo todo esto en cuenta, vamos a detallar cuáles son las claves que, según la experta, debemos sumar a nuestros criterios para elegir la mejor escuela infantil en tiempos de coronavirus.

Protocolos de actuación y medidas de seguridad
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Protocolos de actuación y medidas de seguridad

Son imprescindibles ahora y se quedarán con nosotros durante muchísimo tiempo. Independientemente de la normativa del gobierno, la existencia de un protocolo propio será una señal inequívoca de la implicación y responsabilidad del centro.

Ratio educador niño: Hay que evitar espacios masificados
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Ratio educador niño: Hay que evitar espacios masificados

Un amplio equipo educativo garantiza que su seguridad emocional y sus necesidades afectivas son atendidas de manera individual.

Espacios abiertos y segmentados
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Espacios abiertos y segmentados

Los niños necesitan cambiar de ambiente para recibir estímulos. Es importante que puedan salir todos los días al jardín, incluso, los días de lluvia, a un patio cubierto. El centro funciona como su segundo agente de socialización, y en él deben encontrar espacios que favorezcan los encuentros, el trabajo en grupo, y también la concentración y momentos para relajarse.

De la misma forma, es importante que la escuela y las aulas en las que los pequeños pasan más horas dispongan de luz natural y de unas buenas condiciones de temperatura y salubridad.

Cocina propia
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Cocina propia

En las primeras etapas de la vida, la nutrición cobra un papel esencial ya que será responsable de asegurar un crecimiento, físico y cognitivo saludable. Cocinar a diario en la cocina de la escuela, con materias primas de calidad y garantías de higiene es un factor diferencial, que además permite adaptar ingredientes y personalizar menús completos siguiendo las directrices de los pediatras y las necesidades de niños alérgicos.

Individualización
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Individualización

Cada niño es un ser único con intereses y motivaciones diferentes, que además vive en un hogar con un ambiente familiar concreto y ha ido construyendo un estilo cognitivo propio con vivencias diferentes. Un trato individualizado y una planificación ajustada supone ofrecer respuestas variadas y adecuadas a las diferentes motivaciones, necesidades, intereses, estilo cognitivo y ritmos de cada niño.