Cuando llega el buen tiempo nos saturan con la operación bikini y con mensajes superficiales que quizás no nos sientan bien. ¡No hace falta que te dejes arrastrar por esta corriente! Con un poco de esfuerzo y ganas, puedes mantener una vida saludable, mediante una buena alimentación y la realización de actividad física.

Las claves las tienes, aunque no siempre sabemos por dónde empezar o cómo mantener la motivación. En el caso de la alimentación, debemos analizar qué nutrientes nos aporta cada producto, por lo que no siempre es fácil diferenciar qué es mejor para el organismo. Debemos fijarnos muy bien en las etiquetas y en lo que necesita nuestro cuerpo en función de nuestra rutina diaria. Pero a la hora de la verdad, aunque sepamos qué es bueno... ¿cómo logramos el cambio?

Ser constante y mantener unos buenos hábitos alimenticios es fundamental, sino no podremos avanzar ni lograr nuestros propósitos. ¿Cómo no perder la motivación? Pedir ayuda es una de las opciones que te puede ir muy bien. Si quieres seguir un plan de alimentación, unas de las cosas más importantes a tener en cuenta son la organización y la planificación.

En este proceso de adquirir nuevos hábitos, un coach podría acompañarte y hacer posible o más fácil el viaje, ya que hacer este camino sola siempre cuesta más. El especialista te observará y te ayudará, sin adentrarse a tomar decisiones en tu lugar.

¿Qué es el coaching nutricional y qué no es?

Cuando hablamos de coaching nutricional nos estamos refiriendo a aquellos procesos de coaching que tienen como tema principal la nutrición de la persona. El objetivo concreto es indiferente, siempre que la alimentación forme parte de él.

Algo que debemos tener en cuenta es que el trabajo de coaching –desde el punto de vista del coach- es el mismo se trabaje el área que se trabaje, y por eso los coaches no necesitan formación específica en nutrición para poder llevar procesos donde el objetivo es la nutrición.

¿Y esto cómo es posible? Te preguntarás. Sencillo. El coaching es un proceso de ayuda en el que el profesional no dirige, opina o decide sobre el contenido de lo que se está tratando; su trabajo es acompañar y ayudar a la persona desde su situación inicial, su propio análisis, sus decisiones y sus resultados. Respeta su consciencia, busca su autoconfianza y promueve su responsabilidad, por eso no le dicen a nadie lo que tiene que hacer.

Por supuesto, si encuentras un coach que sea dietista nutricionista, sí podrá hacer el proceso de coaching, facilitándote además todas las directrices que precises a nivel nutricional –el plan de alimentación-. En caso contrario, su trabajo no añadirá conocimientos de nutrición, sino de autogestión, organización, observación, etc.

¿En qué nos puede ayudar?

Después de leer todo lo anterior podrías estarte preguntando para qué quieres un coach si no te va a dar un plan de alimentación, pues bien, aquí van algunos de los casos en los que un coach te puede ayudar:

  • Cuando ya sabes lo que tienes que hacer, pero no logras llevarlo a cabo.
  • Cuando te propones empezar una y otra vez, y no terminas de arrancar.
  • Cuando empiezas con mucha motivación, pero pierdes el foco.
  • Cuando tienes un plan de alimentación pautado por un profesional, pero sientes que no puedes cumplirlo.
  • Cuando la adopción de hábitos se te complica.
  • Cuando el problema es el tiempo.
  • Cuando no cumples contigo misma.
  • Cuando quieres hacer algo por salud, pero no encuentras motivación para hacerlo.
  • Cuando te das cuenta de que las dietas rápidas no funcionan a largo plazo y quieres transformar tu estilo de vida.

Como ves, en ningún momento se habla de qué comer o cuándo comerlo, nuestra relación con la comida va mucho más allá de alimentos y cantidades. El trabajo con un coach o un psicólogo podría marcar una gran diferencia en tus resultados –la conveniencia de trabajar con un profesional u otro depende de tu situación inicial-.