El término «Cold Cream» recorre ya las estanterías de muchas tiendas especializadas en cosmética. Pero, ¿qué es realmente? Aunque es un cosmético que se ha puesto de moda en los últimos años, en realidad se trata de una fórmula muy antigua que lleva en su base agua de rosa, aceite de almendra y cera de abeja. Es ideal para hidratar la piel en invierno, sobre todo cuando tienes la piel seca y sensible

Y, ¿cuál es el secreto de la Cold cream? Este reside en su textura rica que, aplicada sobre la piel, deja una capa semi oclusiva que la protege del frío y de la deshidratación cutánea, a la vez que la nutre. Pero como decíamos, este ungüento no es propio del siglo XXI. Ya en el año 150 d.C., un médico griego fue el responsable y principal artífice de este producto que ahora podemos encontrar mucho más elaborado en tiendas y espacios dedicados al cuidado de la piel. Galeno fue el primero que mezcló estos tres ingredientes, es decir; el agua de rosas, el aceite y la cera de abaje. Unos elementos mágicos que dieron como resultado un cóctel hidratante que ahora, miles de años después, se ha convertido en tendencia. 

¿Quieres saber más? El término Cold Cream proviene de Inglaterra y se traduce como crema fría. Se le llama así porque las primeras Cold Cream transmitían una sensación de frío cuando eran aplicadas. Sin embargo, actualmente la industria cosmética tiende a eliminar esta sensación de frío en muchos productos que incorporan Cold Cream. Ahora, junto a esa emulsión de agua y ciertas grasas o aceites como la cera de abeja se añaden algunos agentes perfumados. Una fórmula sencilla, además de tradicional que te ayudará a reparar la película hidrolipídica de la piel.

 

Beneficios y propiedades de la Cold Cream

La Cold Cream o aquellos productos con una base Cold Cream tienen la propiedad de proteger, suavizar, reparar e hidratar intensamente la piel. Se trata de una crema que mantiene una barrera lipídica muy fuerte protegiendo de forma especial la piel de todo tipo de agresiones externas, en particular del frío. Por ello es muy recomendable su uso en invierno cuando las bajas temperaturas y la humedad pueden dañar nuestra piel. Los bebés al tener una piel muy frágil y sensible también se pueden beneficiar de las propiedades de esta crema.

Te explicamos ahora todas las propiedades del agua de rosas, el aceite de almendras y la cera de abeja que unidos son necesarios para crear la fórmula de la Cold Cream. ¿Todavía no la has probado?

El agua de rosas tiene propiedades relajantes y descongestiona la piel
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El agua de rosas tiene propiedades relajantes y descongestiona la piel

Sabemos que todas la cremas contienen agua, pero hay un ingrediente que suma beneficios a la piel y que la Cold Cream incluye: el agua de rosas. Un elemento que actúa como antiséptico y evita infecciones, tiene propiedades relajantes y descongestiona la piel de los signos de agotamiento. Además destaca por ser antioxidante, suaviza estrías y líneas de expresión, ilumina la piel y favorece la creación de colágeno, retrasando el envejecimiento celular. 

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El aceite de almendras calma el picor cutáneo
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El aceite de almendras calma el picor cutáneo

Para crear una Cold Cream se puede utilizar diferentes aceites, pero el más frecuente es el de almendras. Esto se debe a su alto contenido en vitamina E. Gracias a esta sustancia, repara y ayuda a calmar el picor cutáneo. Es muy recomendable su uso en casos de psoriasis, eccemas y dermatitis.

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Cera de abeja: eficaz para inflamaciones y quemaduras
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Cera de abeja: eficaz para inflamaciones y quemaduras

Si por algo destaca la cera de abeja es por sus propiedades emolientes. Perfecta para relajar una dureza o una inflamación, además hidrata en profundidad las pieles más deshidratadas y secas. Es especialmente eficaz para curar magulladuras, inflamaciones y quemaduras. 

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