La terrible pandemia que estamos viviendo por el Covid-19 no discrimina entre ricos o pobres, nacionalidades o razas, está arrasando en todo el mundo y todos somos vulnerables. Sin embargo, lo que sí estamos viendo es que muchos países de Oriente están combatiendo y controlando mucho más eficazmente el virus de lo que lo estamos haciendo en Occidente. Países asiáticos como Taiwán, Corea del Sur o Singapur, han logrado, por el momento, controlar la expansión del virus con éxito, mientras que aquí vivimos al borde del colapso sanitario. ¿A qué se pueden deber estas diferencias?

Muchos países de Oriente están combatiendo y controlando mucho más eficazmente el virus de lo que lo estamos haciendo en Occidente

Hay varias teorías que pueden dar respuesta a esta pregunta. Por ejemplo, todos estos países experimentaron pasadas epidemias de Coronavirus, hecho que les ayudó a estar más preparados para contener nuevas epidemias. Taiwán y Singapur tuvieron que combatir el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) en 2003, mientras que Corea del Sur tubo pérdidas humanas debido al síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) en 2015. Ciertamente, estas experiencias ayudaron en gran medida a estos países a tener una respuesta más rápida y efectiva contra el COVID-19, pero para que estas estrategias sean totalmente efectivas tienen que ir acompañadas de una aceptación y cumplimiento por parte de la población. Por este motivo, no creo que haya un único factor que pueda explicar el éxito de estos países en combatir el COVID-19 sino que es debido a una combinación de varios factores, entre ellos, de índole cultural y social. Una clara diferencia social entre países como Taiwán, Singapur y Corea del Sur, comparado con la mayoría de países de Europa, es que estas sociedades orientales son colectivistas mientras que aquí en los países occidentales se estila más el individualismo.

El foco de las sociedades individualistas y el de las colectivistas

El foco de las sociedades individualistas y el de las colectivistas

En las sociedades individualistas como la nuestra, las personas se centran más en sus logros personales que no en los logros de la comunidad en la cual forman parte. Las personas individualistas buscan el reconocimiento y crecimiento personal, valoran la libertad y la elección personal, así como la autosuficiencia. En cambio, las sociedades colectivistas priorizan el éxito grupal al éxito personal. Las personas colectivistas no buscan tanto un logro personal, como conseguir objetivos que beneficien a la comunidad de la que forman parte, de modo que las personas tienen una visión más holística de la sociedad, cosa que les hace ser más consciente de su encaje en ésta y en cómo sus acciones pueden repercutir a los demás miembros de la misma. Por tanto, estos no persiguen tanto los intereses personales como los intereses comunitarios.

 Las sociedades colectivistas priorizan el éxito grupal al éxito personal

Siempre recordaré mis primeras impresiones cuando llegué por primera vez a Taiwán, donde estuve viviendo casi 6 años. Una de las cosas que más me impactaron fue el uso cotidiano de mascarillas. Las personas usaban mascarillas en su vida diaria, veía gente que las llevaba por la calle, en los transportes públicos o en la universidad. Las usaban tanto la gente mayor, como los jóvenes o hasta los niños. No entendía muy bien a qué se debía su uso ni el hecho de que se taparan la nariz y la boca, pensaba que probablemente querían protegerse de la gente de su entorno, cosa que me parecía un poco irrespetuoso. Pero estaba totalmente equivocado. Las personas llevaban mascarilla para proteger a los otros y no para protegerse ellos mismos. Cuando empiezan a tener síntomas de resfriado o de cualquier enfermedad infecciosa, se ponen la mascarilla para evitar contagiar a los demás. Cuando entendí su uso me pareció una medida de protección excelente y yo también empecé a usarlas. Esta acción altruista, que busca el bien común de la sociedad, creo que comparte muchos valores con el concepto social del colectivismo.

Otra situación que me impactó en Taiwán fue el gimnasio público. Todos los gimnasios disponen de varios dispensadores de alcohol que sirven para desinfectar las máquinas para hacer ejercicio. Lo que me sorprendió más es que no solo desinfectaban las máquinas antes de utilizarlas, sino que, en la mayoría de casos, también lo hacían una vez habían acabado su ejercicio. No se preocupaban solamente de desinfectar las máquinas para ellos mismos sino también para los demás, los que vinieran después.

Y hay muchas más situaciones con matices colectivistas que me sorprendieron en los años que estuve viviendo en Taiwán, pero quería comentar concretamente estas dos porqué son acciones que buscan el bien común a partir de la prevención del contagio de enfermedades infecciosas. Todas ellas, parecen impensables en nuestro país, teniendo en cuenta la cantidad de denuncias que se están llevando a cabo estos días hacia personas que no respetan el confinamiento o bien otras medidas, obligatorias o recomendables, de contención del virus.

El colectivismo es un arma eficaz contra del contagio

¿El colectivismo es un arma eficaz contra del contagio?

Hace diez años, Corey. L. Fincher realizó un ingenioso estudio en el que quería demostrar que las sociedades colectivistas tienen una mayor protección ante enfermedades infecciosas que las sociedades individualistas. Su teoría se basaba principalmente en dos aspectos que caracterizan las sociedades colectivistas. En primer lugar, en estas sociedades la gente se centra más en fomentar las relaciones dentro de su grupo o comunidad que con gente fuera de su grupo. En cambio, los individualistas se relacionan de una manera parecida con la gente de su comunidad que con gente de fuera. De esta manera, los colectivistas serán mucho más reacios a relacionarse con extranjeros que no forman parte de su comunidad, hecho que disminuye las probabilidades de contraer enfermedades infecciosas foráneas. En segundo lugar, en las sociedades colectivistas, las personas son más conformistas con la manera de hacer las cosas y son más propensas a preservar las tradiciones. Por esta razón, serán más reticentes en probar cosas nuevas que salen de las normas y tradiciones de su sociedad.

Las sociedades colectivistas son menos propensas a tener brotes de enfermedades infecciosas que las individualistas

Por ejemplo, tienden más a preservar la manera tradicional de cocinar a la hora de usar diferentes técnicas que les han protegido de agentes infecciosos durante siglos, como podría ser cortar la carne en pequeñas porciones al freírla. Fincher corroboró su teoría y observó que las sociedades colectivistas, a diferencia de las individualistas, están situadas en zonas con alta prevalencia de agentes infecciosos. Eso quiere decir que este tipo de sociedades han desarrollado diferentes mecanismos adaptativos que les protegen contra estos patógenos presentes en sus vidas. Diez años más tarde, Serge Morand no solo confirmó este hallazgo, sino que también descubrió que las sociedades colectivistas son menos propensas a tener brotes de enfermedades infecciosas que las individualistas.

Todos estos hallazgos nos llevan a reflexionar y a pensar que dentro de todas las cosas buenas que nos aportan las aptitudes individualistas, que las hay, también tendríamos que integrar ciertas características de las sociedades colectivistas especialmente en los tiempos que corren. Hoy mismo estaba mirando la prensa sobre el Coronavirus y parece ser que la situación está mejorando en España. Remarcaban que estas mejoras han sido fruto de la solidaridad y voluntad de muchos ciudadanos, como podrían ser los sanitarios o simplemente la gente que sigue rigurosamente las instrucciones estatales sobre la prevención del COVID-19. Estas personas están luchando conjuntamente día a día para alcanzar una meta común: conseguir su bienestar y el de todos nosotros, el bienestar de la comunidad.

 

David Ferrándiz MontDavid Ferrándiz Mont

Doctor en Salud Pública y Licenciado en Farmacia