Finalmente, nos encontramos de nuevo a las puertas del verano. Y, este año, a la alegría tradicional que acompaña este mes de final de curso escolar, de llegada del calor y de verbenas y fiestas al aire libre, se le suman las progresivas fases de desconfinamiento que nos irán permitiendo entrar a la “nueva normalidad” y recuperar espacios de ocio y de socialización.

Las largas horas de sol y la subida marcada de las temperaturas tienen, como no, un eco directo en la naturaleza, en la huerta y en nuestro organismo. Si el calor aumenta nuestra temperatura corporal y nos hace sudar, nuestro cuerpo nos pedirá alimentos de naturaleza más fresca que ayuden a termo regularnos, y que sean más ligeros, más líquidos y más remineralizantes. Por eso, la tierra nos obsequia con alimentos precisamente cargados de vitaminas y de minerales, de fácil digestión y, muchos de ellos, comestibles en crudo para que no perdamos sus enzimas con el calor de las cocciones.

Priorizar el consumo de alimentos crudos y frescos no significa que lo comamos todo helado ni muy frío, sino que en nuestra dieta de verano abunden las ensaladas, los batidos, las cremas y sopas crudas como el gazpacho y sus múltiples variantes y las cocciones cortas y ligeras como los marinados o los salteados. Este también es un buen momento para incluir más frutas dentro de las comidas y para excluir los cereales, las proteínas o las especies de naturaleza más caliente y que elevan la temperatura y activan la circulación de nuestro cuerpo como el trigo sarraceno, el cordero, los chiles, la canela, el clavo, el cardamomo, los embutidos, el café o el alcohol.

En su lugar, opta por los de temporada que más te hidraten, te calmen, te ayuden a eliminar toxinas, a disminuir inflamaciones y a digerir fácilmente las comidas. En ese sentido, las hierbas frescas como la menta, la melisa, la manzanilla, la albahaca o el cilantro te ayudarán a aportar mucha frescura a los platos, además de un delicioso sabor.

Por último, y antes de dar un repaso a las frutas y verduras que encontrarás este junio en el mercado, no olvides comprar los alimentos directamente al productor siempre que puedas, en tiendas de barrio o en los mercados antes que en grandes superficies y, por favor, ¡y libres de plásticos!

El calabacín
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El calabacín

Una de las grandes verduras de verano a las que muchos no quieren renunciar durante el resto del año. Además de ser un alimento muy dulce que gusta a casi todo el mundo, el calabacín nos aporta muchas vitaminas y antioxidantes que nos ayudan a cuidar nuestra salud ocular, nuestra piel y nuestro pelo, además de mantenernos jóvenes.

En los últimos años, hemos visto como los famosos espaguetis de calabacín crudos, también llamados zoodles, entraban en los menús no solo de modernos restaurantes vegetarianos sino de muchos otros más clásicos que no han podido resistirse a esta versión veggie y sin gluten para hacer platos de pasta mucho más ligeros y repletos de nutrientes. Si no tienes un espiralizador, en casa también podrás prepararlos con un pelador de verduras en juliana o con una mandolina.

¡Ah! Y recuerda: si los compras ecológicos, no hace falta que les quites la piel.

Aquí tienes algunas recetas con calabacín:

Las judías verdes
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Las judías verdes

Aunque puede que las hayas consumido durante todo el año, provenientes de otras latitudes o producidas en invernaderos, las judías verdes son una leguminosa de verano que ahora se encuentra en temporada óptima y que está cargada de nutrientes y de minerales muy interesantes: nos aporta fibra y es poco calórica, por eso se recomienda en dietas de adelgazamiento.

Un error común que hacemos al cocinarla es hervirla en exceso. Recuerda que las judías verdes, al igual que el brócoli, deben quedar crujientes si queremos conservar todas sus propiedades y su sabor, por eso con 7-10 minutos de cocción tendremos suficiente.

Otro de los errores es limitarla a prepararla en la típica ensaladilla o hervida con patatas. Prueba a incluirla en tus ensaladas, como acompañamiento para platos de pescado o mezclada con frutas dulces como el melocotón. ¡Dale juego!

La sandía
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La sandía

Señoras y señores, os presentamos la fruta más hidratante del verano: ¡la sandía! Súper refrescante y de sabor dulzón, esta fruta tan depurativa nos calmará mucho la sed y nos ayudará a refrescar el organismo por dentro. Por eso, es tan bueno que la incluyas en cremas, en zumos, en batidos, en ensaladas o, sencillamente, como snack o como postre saludable.

Eso sí, cómela siempre cruda, ya que la sandía no tolera la cocción. Aquí tienes algunas recetas:

Los pimientos
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Los pimientos

¿Sabías que estamos delante de uno de los alimentos más ricos en vitamina C que existen, muy por delante de los cítricos? Mientras que la naranja nos aporta 50 mg / 100 g, el pimiento rojo nos proporciona más del doble, en concreto, 131 mg / 100 g.

Para algunas personas resultan un alimento un poco indigesto y por eso deben evitarlo, así como todas aquellas que padezcan algún problema relacionado con los huesos, ya que los pimientos contienen bastante solanina, una sustancia que extrae el calcio de los huesos.

Aunque, si no es el caso y te sientan bien, puedes comerlos crudos en ensaladas, como bastoncitos para hummus o patés y dips de todo tipo, en brochetas a la parrilla o al horno, utilizarlos como ingrediente para preparar salsas, sopas o cremas, etc.

El pepino
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El pepino

Puede que no te resulte muy sabroso, pero… ¿qué sería del gazpacho sin el pepino? Esta verdura tan rica en agua y de naturaleza fría y refrescante se come mayoritariamente cruda y nos ayuda a desintoxicar el organismo, gracias a sus propiedades diuréticas y laxantes, que tan bien nos hacen en verano.

Si ya eres amante de los espaguetis de calabacín, ¿por qué no probar los espaguetis de pepino o combinarlos los dos en un mismo plato? Para un toque con aún más color y variedad de nutrientes, añade también espaguetis de remolacha y de zanahoria y… ¡triunfarás!

La frambuesa
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La frambuesa

Estas pequeñas joyas de la naturaleza, tan perecederas y delicadas, se han utilizado desde siempre como remedio natural para distintas dolencias. Entre otras bondades, su alto contenido en polifenoles convierte a la frambuesa en una fruta de efecto muy antioxidante y vasoprotectora que ayuda a reducir los niveles de colesterol, además de estar muy indicada para prevenir y tratar enfermedades cardiovasculares.

Si eres de las que en verano padece de piernas cansadas, no olvides incorporar cada día una buena variedad de frutos rojos a tus comidas como las frambuesas, los arándanos, las fresas, las cerezas, las grosellas o las moras, que te ayudarán, de forma natural, a activar la circulación.

La patata
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La patata

Este tubérculo de cultivo milenario se come, hoy en día, prácticamente en todo el mundo. Aunque la patata ha sido desterrada tradicionalmente en las dietas de adelgazamiento, no hay motivo para hacerlo, al contrario: los carbohidratos que nos aporta son de fácil digestión y nos saciarán y nos proporcionarán energía durante horas.

Un truco para convertir la patata en un gran alimento prebiótico consiste en cocinarla y dejarla reposar 24 horas en la nevera antes de comérnosla. Si lo hacemos así, habremos obtenido almidón resistente, lo que la convertirá en un superalimento también apta para pacientes con diabetes tipo 2.