Aunque nos encontramos en plena temporada de invierno, nos despedimos del mes más frío del año para entrar en febrero, un mes en que los días, poco a poco, empiezan a alargarse y empezamos a poder disfrutar de más minutos de sol. Como siempre, todo ello tiene un impacto en las cosechas y en el campo: todo y todos seguimos con nuestro particular proceso de hibernación, con una energía más hacia dentro, más retraída que expansiva, y la naturaleza sigue, por tanto, bastante dormida.

De hecho, fueron los romanos quienes pusieron nombre al segundo mes del año. Februare, que significa purificar, era junto a enero la temporada en la que tradicionalmente se aprovechaba para potenciar las actividades más intelectuales o más introspectivas o las que tuvieran que ver con un proceso de limpieza y reestructuración interna.

Febrero es el mes en que definitivamente nos despedimos de la mayoría de alimentos y frutos que florecieron en otoño, a excepción de la mayoría de hojas verdes, de verduras de raíz y de frutas cítricas, que conforman la base de nuestra alimentación de invierno. Así que este es el momento óptimo para comer una gran variedad de tipos de lechuga y hojas como espinacas, acelgas, canónigos o endibias; verduras y hortalizas muy energéticas como la calabaza, el brócoli, la remolacha, la patata, la zanahoria, las coles o la coliflor; o frutas cítricas como las naranjas, las mandarinas, el limón o el pomelo. Priorizar el consumo básico de estas frutas y verduras de temporada de frío nos ayudará a mantener más fuerte nuestro sistema inmunológico y nuestras defensas naturales para poder así evitar o combatir más eficazmente las temidas gripes y resfriados tan típicas de estas fechas.

Aunque en algunos puntos de la geografía peninsular puede que ya empecemos a ver los primeros signos de la nueva estación primaveral con la llegada de los primeros guisantes o espárragos a finales de mes, estos son nuestras siete frutas y verduras favoritas de febrero:

La col kale
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La col kale

Hace tan solo unos pocos años que vivimos un auténtico boom de la kale. La col rizada pasó de ser un alimento relativamente desconocido a ser la gran revolución del mundo healthy: la nutricionista Carla Zaplana fue una de las primeras a importar desde los Estados Unidos el amor más que justificado por esta variante de col, introducirla en los zumos y batidos verdes y en todo tipo de recetas y propagar las excelentes cualidades nutricionales de esta verdura de hoja verde.

Por muchos motivos, la kale está considerada un auténtico superalimento de Km0: muy rica en hierro, en calcio y en vitaminas C, A y K, tiene propiedades antiinflamatorias, nos protege de enfermedades cardiovasculares y también tiene un gran poder depurativo. 

Los calçots
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Los calçots

Puede que si no has visitado Cataluña durante los meses de invierno no sepas ni de qué verdura te estamos hablando. Pero no sabes lo que te pierdes: a medio camino entre un puerro y una cebolla, el calçot es una verdura tan popular que cuenta con una importante connotación social en el Principado. Familiares y amigos hacen del calçot el ingrediente estrella de las calçotades, una barbacoa en la que la base no es la carne sino los calçots acompañados de salsa romesco.

A nivel nutricional, el calçot es una verdura antioxidante y depurativa que nos ayuda a calentar el organismo y que podemos tratar en la cocina de la misma manera que hacemos con los puerros y las cebollas, sobre todo, con cocciones cortas y suaves con el fin de potenciar su sabor dulce y su textura tierna.

El hinojo
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El hinojo

Desde el otoño hasta la primavera, podemos encontrar hinojos en nuestros mercados, aunque es ahora su temporada óptima. Esta verdura de raíz es muy digestiva y utilizada en dietas de adelgazamiento, dietas depurativas o planes contra el estreñimiento, ya que nos aporta muy pocas calorías, pero, a la vez, mucha fibra.

Con un marcado sabor que puede recordarnos al anís, podemos aprovechar prácticamente todas las partes del hinojo en la cocina: el bulbo, como hortaliza para asar, saltear, hacer crema o puré, etc.; el tallo y las hojas, como hierba para aromatizar nuestros platos; y las semillas, como especie o base para hacer aceite esencial o infusiones digestivas.

El dátil
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El dátil

Muy utilizado en la cocina árabe, el dátil es la chuchería más sana que existe: con un increíble poder endulzante, este fruto nos aporta azúcares de absorción lenta que no nos provocan picos repentinos de glucosa en sangre y que, por tanto, eso los hace aptos para diabéticos (con moderación), además de aportarnos más sensación de saciedad.

Por su alto valor energético y nutricional, el dátil es un alimento ideal para picar entre horas y hacer un tentempié saludable, así como para sustituir el azúcar en tus postres y recetas dulces.

La pera
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La pera

Nos encontramos frente a una de las frutas más deseadas de la época de invierno: su dulzura natural y su textura suave y blanda la hacen un alimento apetecible y bastante fácil de introducir en la dieta de bebés y de niños, a diferencia de otras frutas más ácidas o amargas.

Por su alto contenido en agua, la pera es una fruta muy hidratante, y está repleta de vitaminas y antioxidantes. Además, es muy fácil de digerir y permite bastante versatilidad en la cocina. Puedes comerla cruda, en compota, en cremas junto a verduras o en dulces y pasteles sanos.

La escarola
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La escarola

Puede que su sabor amargo no os acabe de convencer, pero la escarola es otra de las verduras de hoja verde de invierno que tanto conviene consumir durante estos meses más fríos del año. Más resistente a las bajas temperaturas que su hermana la lechuga, la escarola es muy digestiva y está compuesta mayormente por agua, por eso nos aporta un escaso contenido calórico y es muy recomendable en caso de querer perder peso.

Esta verdura de hoja verde también nos aporta calcio y magnesio.

La chirimoya
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La chirimoya

Aunque podemos encontrarla en nuestros mercados desde otoño y hasta abril, la chirimoya es una de esas frutas que disfrutan de un insuficiente reconocimiento: muy rica en carbohidratos y azúcares naturales, es una fruta densa y carnosa de sabor peculiar pero muy baja en grasa, lo que la convierte en una buena aliada de las dietas de adelgazamiento.

Es ideal como snack a media mañana o a media tarde o como reconstituyente después de la práctica deportiva.