Según los resultados de un estudio realizado por investigadores de la universidad de Pittsburgh publicado en el American Journal of Preventive Medicine, del que se hacía eco a finales de agosto el New York Times, consumir pescado de forma regular aumentaría la materia gris en zonas del cerebro relacionadas con la memoria y la cognición e incluso reduciría el riesgo de padecer Alzheimer.

El estudio se realizó a partir de los datos sobre los hábitos alimenticios de un grupo de 260 individuos a los que también se les realizaron análisis de sangre para conocer sus tasas de Omega-3 y escáneres cerebrales. Los análisis volvieron a realizarse al mismo grupo diez años después para ver cual era el efecto en el cerebro de una dieta rica en pescado. Los resultados demostraron que, independientemente de otras variables, las personas que tomaban pescado ?asado o a la plancha, no frito- de forma regular, una vez por semana, tenían mayor índice de materia gris en ciertas zonas del cerebro asociadas a la memoria.

Curiosamente los datos demostraron que no había necesariamente una relación con los niveles de ácidos Omega-3 consumidos, mucho más presentes en el pescado azul que en el blanco, lo que ha llevado a los investigadores a concluir que una dieta sana acostumbra a ir unida a hábitos de vida sanos y que todo ello incide de forma positiva en la salud cerebral y, especialmente, en la prevención de los problemas cognitivos y de memoria. Comer de forma equilibrada, incluyendo regularmente en nuestra dieta el pescado, tanto azul como blanco, sería así un factor de prevención de enfermedades de la memoria, incluido el Alzheimer.