1. Césped: Así como lo oyes, el césped elimina las toxinas del organismo y se considera más sano que la mayoría de los vegetales que habitualmente consumimos. La forma más habitual de tomarlo es prensándolo y bebiendo el jugo que produce.

2. Aceite de hígado de bacalao: Es uno de los clásicos de nuestras abuelas y no es para menos. Contiene vitaminas A y C y ayuda a aliviar los síntomas de la artritis y otro tipo de dolencias relacionadas con las articulaciones.

3. Hígado de becerro: rico en vitamina A y B reduce la frecuencia de las migrañas en las personas que las padecen.

4. Algas arame: tienen su origen en las costas de Japón y son muy ricas en vitaminas y minerales, además de reforzar las uñas y el cabello. Lo mejor es tomarlas en ensalada o sopa.

5.  Cerebro de ternera: 100 gramos de este (poco sugerente) plato te proporciona una quinta parte de las proteínas necesarias para el día sin añadir ni un gramo de grasa.

6. Colinabo: Es de la misma familia que el brócoli y, aunque tenga una apariencia divertida, es rico en vitaminas C y potasio.

7. Hígado de aves: No solo se puede consumir en paté. El hígado de las aves no solo contiene mucho hierro, también es rico en vitaminas A y B12 y folato que potencia la fertilidad.