Llega el final del verano y con él las despedidas de buenos amigos, incluidas algunas frutas de temporada. Sin embargo, aún quedan unos días para dar la bienvenida al otoño y es el momento perfecto para aprovechar el mejor momento de los membrillos para diferentes preparaciones:

En cocina, el ya tradicional, altamente calórico y versátil dulce de membrillo, que puede prepararse fácilmente en casa.

Una vez preparado, el dulce de membrillo puede acompañar recetas dulces y saladas, buscando el contraste, como unas interesantes empanadillas de queso de cabra.

Para conseguir un pelo fuerte, recomendamos sacar sus semillas y el mucílagos que las rodean, macerar con agua caliente para que quede ligeramente espeso y a los dos días aplicar sobre el cabello para conseguir brillo y fijación.

Hacer gárgaras con el agua resultante tras hervir sus semillas para tratar inflamaciones bucales.

Para facilitar la expectoración de asma, bronquitis y resfriados, se aconseja tomarlo asado.

Asado o en zumo con miel ayuda a frenar la diarrea.

También resulta un delicioso licor, fácil de preparar.

El mucílago (la gelatina que recubre sus semillas) es un gran aliado contra las grietas de los labios. Pasar su semilla por los mismos ayuda a su hidratación. - Hervido y convertido en pasta se convierte en una potente regenerador en las pieles maduras. Déjalo actuar sobre la cara durante 20 minutos y aplica una vez por semana para ver resultados.

Ayudará en la cura de quemaduras leves aplicado de manera externa.

Finalmente, para tener un ambientador natural, prueba a dejar un membrillo entero en cajones y armarios y su aroma se encargará del resto.