Encontrar un lugar, tu lugar, y habitarlo conscientemente. El día se sucede con su ritmo habitual hasta que llegamos a casa, luego al dormitorio y solo allí, de una manera tranquila, podemos parar y respirar. Profundamente, si es que nuestro dormitorio nos lo permite. Porque crear una habitación que invite al descanso no siempre es fácil cuando tendemos a acumular un objeto tras otro. Pero como todo, existen maneras de acercarnos a ese ideal de paz y armonía que nuestro pequeño rincón es capaz de aportarnos.

Para construir tu espacio zen no necesitarás grandes libros, ni teorías budistas, tan solo es cuestión de dejarte llevar por lo que te relaja, lo que te ayuda a rebajar esa intensidad del día a día hasta alcanzar el umbral del descanso. Aunque es cierto que existen ciertos consejos Feng Shui que te permitirán reconectar con la energía de tu hogar.

Por ejemplo, si las luces blancas y potentes solo hacen que aumentar tu creatividad y productividad, entonces es momento de que la luz tenue se aloje en tu habitación y tú te alojes en ella, como un cobijo tranquilo en el que todo se relativiza.

También puedes ir un paso más allá y colocar en una estantería velas e incienso. Puedes encenderlas nada más llegar a la habitación para que poco a poco, a través de su olor y su luz tenue, vayas entrando en un estado más propio del descanso y la armonía, alejado así del ruido de la ciudad, el trabajo u otras tensiones acumuladas.

No olvides la importancia de las texturas. Todo lo que tocas y sientes influye en ti. Por ello, los tejidos cuánto más suaves y ligeros mucho mejor, ya que te provocarán un descanso placentero, además de hogareño. Aunque si lo que te importa es crear esa sensación de hogar y recogimiento, lo mejor que puedes hacer es incluir en tu dormitorio tonos relacionados con la tierra o las raíces.

Los colores del estilo zen son aquellas tonalidades naturales que evocan a la tierra y a los orígenes… En especial tonos suaves, como los tonos piedra, el piel de topo, los grises, los beiges rosados y el blanco.

Como ves, las referencias al mundo de la naturaleza son claves para crear tu espacio de armonía que, por supuesto, deberá estar lo más despejado posible. Para ello puedes utilizar elementos de almacenaje, cumpliendo así con la teoría estética del minimal. Porque lo de "menos es más", en este caso también influye. Respecto a lo natural, incluir plantas en tu habitación es una de las mejores opciones para mantener un ambiente purificado que evoque en ti la tranquilidad propia de las montañas.

¿Te animas a crear tu dormitorio zen? Te mostramos ahora 6 consejos que pueden ayudarte a conseguirlo:

Limpia el ambiente
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Limpia el ambiente

Para crear tu habitación zen deja de lado todo aquello que no utilices en el día a día. Evita acumular objetos inútiles ya que contaminan la atmósfera de armonía.

Puedes utilizar elementos de almacenaje para despejar el espacio y guardar lo prescindible. Así, cuanto más despejada esté la habitación, más paz te transmitirá.

Iluminación tenue
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Iluminación tenue

La iluminación es uno de los puntos más importantes que influirán en cómo te sientas en tu habitación. Prueba con velas y luces tenues que te ayudarán a ir desconectando poco a poco. 

Evita utilizar bombillas con una luz muy blanca, ya que no son sinónimo de calma y apuesta por las luces amarillas que reconfortan más.

Presencia de colores cálidos
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Presencia de colores cálidos

Apuesta por colores del estilo zen, es decir, aquellos tonos naturales que evocan la tierra, las raíces, los orígenes y tendrás una habitación totalmente reconfortante. En especial los tonos suaves, como los tonos piedra, el piel de topo, los grises, los beiges rosados y el blanco. 

Es muy importante acertar con una armonía cromática entre todos los elementos decorativos; pared, muebles, suelo. Que estos objetos formen un todo visual al combinar elementos del mismo tono.

Telas ligeras y naturales
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Telas ligeras y naturales

En la paz y la armonía el tacto también importa. Utiliza elementos de terciopelo o fibras suaves para vestir tu cama. La seda, el raso pueden ayudarte a entrar en el descanso. Aléjate de tejidos de esparto o más rústicos, ya que no crean una sensación acogedora.

Muebles sencillos y de madera
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Muebles sencillos y de madera

Por una vez, huyamos de lo excesivo y centremos en cuidar los detalles. Jugar con lo mínimo. No necesitas que tu habitación rebose de objetos. Lo importante es mantener un equilibrio entre estos.

Los muebles de estilo zen se caracterizan por sus líneas puras y simples, alejadas de cualquier ornamento. Los muebles de madera o aquellos neutros que combinen con la paleta de color elegida pueden resultar ideales. Evita por ejemplo, llenar la cama de cojines y coloca almohadas de diferentes tamaños.

Añade plantas y otros elementos naturales
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Añade plantas y otros elementos naturales

Los detalles naturales siempre son una buena elección para crear tu espacio zen. No debes llenar toda la habitación de plantas, pero sí que sería buena idea que seleccionases aquellas que más se adapten al entorno.

Plantas simples y verdosas como las suculentas, los cactus, los bonsáis, los terrarios colgantes o como mucho alguna orquídea son la mejor idea para este estilo.