En los últimos meses, las muestras de cariño y proximidad con nuestros seres queridos han resultado ser más necesarias que nunca. Ya durante el confinamiento solventamos como pudimos ese distanciamiento social con videollamadas o saludos desde los balcones. Pronto nos dimos cuenta de que la nueva normalidad no tenía nada de normal. O al menos con lo que respecta a lo que antes hacíamos y que ahora toma forma de una manera totalmente distinta, lejana sobre todo.

Donde antes había un abrazo, ahora existe un juego de codos para saludar a amigos y familiares. Unas normas de distanciamiento que ayudan a evitar la propagación del Covid-19, pero que en muchos casos hacen que echemos en falta ciertas muestras de cariño. Esas que antes surgían de manera natural y espontánea. Así que hoy, coincidiendo con el Día de la Amistad, es el momento de reflexionar sobre nuestras relaciones de amistad. ¿Cuánto de ti das en cada una de ellas? ¿Hay alguna que ya no te aporte energía positiva? Y en tiempos de pandemia, ¿cómo demostrar el cariño a familiares y amigos sin tener contacto físico?

Para hablar de amistades no es necesario crear una larga lista de amigos, sino simplemente identificar cómo nos sentimos con cada una de ellas. Pues, como ya sabemos, la cantidad no siempre importa. Hay quien prefiere tener pocos amigos pero de calidad. Otros disfrutan tejiendo diferentes relaciones; más superficiales, más rápidas, en las que todo surge de manera más inmediata. No existe la respuesta a qué es mejor. Al final, como todo, depende de ti y de lo que necesites en cada momento.

Por ejemplo, el Covid-19 ha hecho que muchas personas, al salir del confinamiento, hayan necesitado tiempo para volver a relacionarse con amigos y familiares tal y cómo lo hacían antes. No todos funcionamos igual. Hay quien desde el primer día contó las horas para poder reunirse con amigos y quien prefirió esperar, tomar cautela e ir relacionándose poco a poco.

Sin embargo, hay algo que de una manera u otra nos une y es esa necesidad de sentirnos acompañados, seguros, en un escenario en el que el cariño fluya entre unos y otros.

 

La cuarentena nos hizo darnos cuenta de que el contacto físico es algo fundamental para los seres humanos.

 

Está demostrado que su ausencia debilita nuestras relaciones más cercanas y nuestra salud. De hecho, el antropólogo Paul Byers defiende la existencia de un fenómeno denominado “hambre de piel”, el cual explica, por ejemplo, cómo la falta de contacto físico durante la pandemia pudo dañar nuestra salud. Y lo hace ya que la carencia de contacto debilita el sistema inmune, además de influir en el ritmo del corazón, la presión sanguínea, los niveles de las hormonas del estrés como el cortisol.

Ahora, en tiempos de incertidumbres, donde además prima la norma del distanciamiento social, existen alternativas para sentirnos acompañados emocionalmente. Pues, aunque no exista el contacto físico directo, en ocasiones, una mirada o una palabra en el momento adecuado pueden ser el antídoto perfecto para conllevar esa ausencia.

Te mostramos ahora las 5 formas para seguir compartiendo cariño a nuestros seres queridos, sin necesidad de recurrir al contacto físico.

Aprovecha el poder de las miradas...
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Aprovecha el poder de las miradas...

Hay miradas que lo dicen todo. La mirada también resulta esencial a la hora de expresarle tu cariño a una persona. Mantener el contacto visual es imprescindible para descubrir esos pequeños gestos que nos permitirán saber lo que en ese momento está sintiendo nuestro familiar, amigo o pareja. 

...y de las palabras
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...y de las palabras

Las palabras que reconfortan, acompañan o guían son excelentes vehículos para demostrar nuestro cariño. Podemos utilizarlas para elogiar, demostrar empatía, bromear… en definitiva, para sacar una gran sonrisa a quien tengamos cerca en cada momento.

Hazte/les un favor
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Hazte/les un favor

Hacer un favor no cuesta tanto. Solo necesitas tener interés y pensar en que todo lo que das acaba volviendo. Por ejemplo, seguro que durante la etapa de confinamiento hiciste algún favor a alguien, ya fuese a aquella pareja de vecinos mayores a la que les comprabas el pan diariamente o dando una clase a algún amigo o familiar. Continúa esa cadena de gratitud y favores.

Los actos de servicio y ayuda son otra gran muestra de cariño que podemos seguir regalando a nuestros seres queridos y que, además, nos reportarán grandes dosis de satisfacción personal.

Pregunta o simplemente escucha
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Pregunta o simplemente escucha

Parece sencillo, pero no siempre lo conseguimos. Se trata de escuchar con atención e interés lo que la otra persona nos quiere contar. Palabras, gestos, miradas… en definitiva, tenemos a nuestra disposición un gran número de herramientas y formas de seguir transmitiendo cariño a nuestros seres queridos. Y todo ello sin que echemos mucho de menos los abrazos, besos y demás gestos que impliquen contacto físico.

Regálales tu tiempo
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Regálales tu tiempo

El cariño no es algo que deba ser demostrado simplemente a través de acciones puntuales, ya que corremos el riesgo de que esto sea visto como algo superfluo o interesado.

Según, Ximena Duque Valencia, entrenadora de desarrollo personal, espiritual y financiero, una práctica súper gratificante consiste en quedar con la otra persona a una hora específica, invitarla a cerrar los ojos y que lleve su mano izquierda al hombre derecho, y la derecha al izquierdo. Deberá permanecer así durante unos minutos sintiendo nuestro abrazo. Se trata, en resumen, de una corta meditación de conexión que aporta una sensación muy gratificante a quien la realiza… pero también al que la propone.