A todos los nombres que recibe, debería añadirse el de planta mágica. La sábila, aloe vera o aloe de Barbados cuenta con un sorprendentemente amplio abanico de propiedades y utilidades medicinales y cosméticas. Como seguro que ya sabes, es altamente hidrante y nutritiva, contiene vitaminas y minerales, y al penetrar fácilmente en la piel favorece la cicatrización y la regeneración celular, a la vez que combate el envejecimiento prematuro de la piel. Por si fuera poco, también tiene una acción antiséptica y analgésica.

Las hojas de esta planta contienen gran cantidad de pulpa, que se extrae para utilizar como un gel con el que se tratan problemas cutáneos como sequedad, picaduras de insectos e incluso quemaduras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este es mucho más efectivo si la planta ha crecido en las condiciones óptimas. En este sentido, desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona se recuerda que la calidad y eficacia de este gel vienen condicionadas por su contenido en polisacáridos, que varía según los ciclos vitales de la planta, y por las variaciones climáticas a las que se ve sometida. Así, se hace esencial utilizar productos en los que la calidad del aloe esté garantizada desde su cultivo y recogida hasta la fabricación del producto final o, si te atreves, mucho mejor: cultivarla tú misma.

Si te animas a cultivarla, tenemos buenas noticias, y es que esta planta mágica es, encima, fácil de cuidar. Puede sobrevivir en todo tipo de climas extremos en los que hay escasez de agua, lo que le permite crecer en más de la mitad de la superficie terrestre del planeta. Con una serie de cuidados básicos, sobrevivirá tanto en interior como en exterior, sin requerir de demasiada agua, e incluso se multiplicará por sí misma. Le añadimos todavía un atractivo extra: el aloe contribuirá también a purificar el aire de tu casa.

Si ya estás convencida de tener tu propio aloe vera en casa, ten en cuenta una serie de consejos:

Escoge un lugar que no sea muy frío ni muy húmedo
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Escoge un lugar que no sea muy frío ni muy húmedo

Al aloe vera le gusta el sol, y se desarrollará mucho mejor si dispone de luz solar directa. Idealmente debe estar expuesta a esta entre 8 y 10 horas a día, pero si no te es posible, vivirá también en la sombra. Tiene una gran tolerancia a las variaciones bruscas de temperatura, pero probablemente morirá si esta cae por debajo de 4ºC.

El suelo en el que lo plantes debe ser nutritivo y poroso
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El suelo en el que lo plantes debe ser nutritivo y poroso

por lo que lo mejor es que escojas una maceta de barro o terracota, que permitirá un drenaje fácil. Es muy importante que tengas en cuenta este punto, porque el aloe vera rechaza el encharcamiento y es uno de los motivos más habituales por los que muere esta planta.

Puedes poner una base de drenaje a base de grava
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Puedes poner una base de drenaje a base de grava

De aproximadamente dos dedos, y cubrir la planta con tierra de plantación, añadiéndole abono vegetal, hasta el nacimiento de las hojas. 

La maceta debe tener un tamaño mediano o grande
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La maceta debe tener un tamaño mediano o grande

Si es posible de unos 30 cm de diámetro. Si, en cambio, la plantamos en un jardín y queremos tener varias, deberíamos dejar un espacio de 1m entre las plantas de aloe para que se desarrollen en su plenitud. 

Cuándo plantarla
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Cuándo plantarla

Otoño y primavera son las mejores épocas del año para plantarlo, pero puedes hacerlo durante cualquier estación.

Semillas o brotes
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Semillas o brotes

Los brotes o ‘hijos’ de una planta adulta son, preferentemente, lo que se utilizan para plantar el aloe vera, aunque puedes hacerlo también a través de semillas, no siempre fáciles de conseguir.

Debes regarla cada semana o 15 días
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Debes regarla cada semana o 15 días

utilizando poca cantidad de agua y siempre evitando, como comentábamos antes, el encharcamiento, por lo que deberás comprobar que el suelo no esté húmedo; si lo está, no riegues. Cuando acabes de plantarlo, lo más aconsejable es esperar dos semanas antes de regarla por primera vez. 

Cómo multiplicar las plantas
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Cómo multiplicar las plantas

Si deseas multiplicar las plantas, utiliza una hoja o brote. Si optas por la hoja, escoge una de 8-10 cm, corta su base, espera unos días hasta que aparezca una película sobre ella, y plántala entonces a poco menos de la mitad de profundidad en el tiesto. Ten en cuenta que las hojas inferiores exteriores, las más próximas a la tierra, son las más maduras y las de mayor poder curativo. Si, en cambio, utilizas un brote, córtalo, espera a que cicatrice y plántalo, dejándolo durante ese tiempo sobre una capa de guijarros, nunca sobre tierra porque podría pudrirse.