La imagen de un bebé recién nacido que saborea su propio pie nos recuerda que la flexibilidad es una capacidad que todos tenemos. Con el paso del tiempo, el bebé ya no tan bebé se olvida del sabor de su pie a medida que su cuerpo crece y, por consecuente, su flexibilidad mengua. La buena noticia es que la flexibilidad se entrena, así que antes de resignarnos y aceptar que nuestro cuerpo se torne cada vez más cuadriculado podemos apostar por nuestros músculos y trabajar en ello.

Cuando hablamos de flexibilidad física, hacemos referencia a la capacidad de una articulación o de un grupo de articulaciones para hacer movimientos con la máxima extensión y sin lesionarse. Hay individuos que tienen algunas articulaciones y grupos musculares más móviles y flexibles que otros y, esto se debe a que la flexibilidad es específica para las articulaciones individuales.

Existen factores que pueden influir en nuestra flexibilidad, como la genética, edad, sexo e incluso el historial médico. Aunque parece que hablamos de algo al alcance de pocos, la flexibilidad se trabaja y se mantiene.

“Un hábito muy saludable para mantenernos flexibles es estirar cada mañana acompañados de una adecuada respiración” señala Gloria Morales, bailarina profesional y creadora de Ballet Fit España. Sin una flexibilidad adecuada, actividades tan sencillas y comunes como levantarse de la cama, coger a un niño en brazos o limpiar la casa pueden convertirse en una pesadilla. La falta de flexibilidad limita nuestro día a día, pero también afecta a la hora de realizar cualquier actividad atlética puesto que no se conseguirán los resultados deseados.

Por ello, Morales siempre recomienda a los alumnos  “estirar cada mañana antes de salir a realizar sus tareas, trabajo o cualquier actividad que vayan a desempeñar porque después de toda la noche, la musculatura está más recogida”.

La flexibilidad es un seguro de vida que nos proporciona una mejora a la hora de ejercitar y realizar cualquier actividad de nuestro día a día porque hace que el doblarnos, andar o levantar peso resulte más fácil. “Cuando empezamos a tener hábitos diarios de estirar nada más salir de la cama pues el cuerpo se activa de una manera muy diferente, se oxigena la musculatura, la espalda se descongestiona, las piernas se aligeran y uno se enfrenta al día de otra manera” continúa Gloria Morales.

Asimismo, aconseja repetir esta rutina al terminar nuestro día. “Cuando hemos terminado nuestra jornada laboral y antes de ir a la cama, estirar nos ayudará para volver a recuperar movilidad y evitar pequeñas contracturas que hemos tenido a lo largo del día” concluye la creadora de Ballet Fit España.

El ejercicio físico es fundamental para empezar a trabajar nuestra flexibilidad.  Hay varios beneficios del entrenamiento de la flexibilidad: ayuda a mejorar el rango de movimiento de articulaciones y músculos, disminuye el riesgo de lesión, reduce el dolor muscular y mejora el rendimiento deportivo. Ballet Fit es uno de ellos. Muchos movimientos de esta disciplina nos ayudan a estimular el alargamiento muscular y descongestionar los músculos como a fortalecer su fuerza.

En definitiva, la flexibilidad es una garantía para asegurarnos una calidad de vida y tenemos 650 músculos deseando que los trabajemos.