Los golpes de calor son poco frecuentes, pero cuando ocurren son muy desagradables. 

Es posible que algún familiar o alguna amiga te haya contado que en algún momento de su vida haya sufrido un golpe de calor. No es de extrañar. Esta afección es una de las urgencias más habituales en los centros de atención primaria y los hospitales en verano. 

¿Qué diferencia existe entre un golpe de calor y una insolación?

Seguro que has encontrado artículos en Internet sobre este tema que utiliza los dos términos, “golpe de calor” e “insolación” indistintamente para referirse al mismo concepto. 

Cuidado, porque un golpe de calor no es lo mismo que una insolación. La principal causa del primero es una temperatura corporal alta que el organismo alcanza por diferentes factores. Por su parte, la insolación se produce cuando el organismo llega a tener una alta temperatura solamente a causa de la exposición prolongada al sol. 

¿Cuáles son las causas del golpe de calor?

Las principales causas del golpe de calor son:

  • Una exposición prolongada al sol sin protegerse.
  • Temperatura externa muy elevada.
  • Una hidratación deficiente.
  • Humedad ambiental muy alta. 
  • La incapacidad de sudar.
  • El consumo de drogas.
  • Enfermedades que agravan el resto de síntomas. 

¿Cómo detecto los síntomas de un golpe de calor?

Es muy sencillo. Los principales síntomas de que estamos padeciendo un golpe de calor suelen estar asociados al aumento de la temperatura corporal: 

  • Fiebre. Suele subir progresivamente. No muy rápido, pero sí de forma constante. Nuestro cuerpo puede alcanzar los 40º en poco tiempo. 
     
  • Piel ardiente. O piel quemada. Podemos ver cómo nuestra piel cambia de color pasando de su tono habitual a un color rojizo que se va intensificando a medida que pasan las horas. 
     
  • Sudor en exceso. Puede deberse precisamente a la falta de hidratación que comentábamos inicialmente, pero sobre todo a la necesidad de nuestro organismo de bajar la temperatura, que ya será muy alta. 
     
  • Dolor de cabeza. Este síntoma, junto con la fiebre, es indicativo de que alguna cosa no está funcionando bien. El dolor de cabeza suele estar unido a los siguientes síntomas: la confusión y el aturdimiento. 
     
  • Desorientación. Como comentábamos en el punto anterior, la desorientación en ocasiones se da con dolor de cabeza, que se acompaña también de confusión y aturdimiento. Esto ocurre en los estados más graves y es prueba de que es necesario asistir a un centro médico lo antes posible.

La mejor manera de evitar un golpe de calor es evitándolo. A continuación, te damos algunos consejos prácticos para que te ahorres un susto este verano. 

Bebe agua con frecuencia
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Bebe agua con frecuencia

Hidratarnos a menudo a lo largo de todo el día es esencial para evitar sufrir un golpe de calor. Siempre podemos llevar un botellín de agua que nos acompañe para que podamos dar un sorbo siempre que lo necesitemos. 

Recuerda que el alcohol y las bebidas azucaradas están contraindicadas porque favorecen la contínua pérdida de líquidos. 

Protégete del sol
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Protégete del sol

Protegerse adecuadamente del sol es esencial para evitar los golpes de calor. Dentro de tu kit siempre deberías tener: 

  • Crema o loción de protección solar adecuada a tu tipo de piel. 
  • Una gorra que te cubra toda la cabeza.
  • Ropa holgada y de colores claros. 

Además, te recomendamos: 

  • Abanícate con frecuencia. 
  • Busca la sombra y lugares frescos. 
  • No practiques deporte al aire libre durante las horas centrales del día.
Una alimentación ligera
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Una alimentación ligera

En verano conviene reducir las cantidades y apostar por una alimentación con más líquidos de lo habitual durante el resto del año. Una alimentación a base de frutas y verduras y muchos líquidos, como el gazpacho, ayudará a nuestro organismo a confrontar mejor un golpe de calor si llegase a producirse. 

Abre las ventanas
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Abre las ventanas

Tal y como te explicábamos el año pasado en un artículo que publicamos en la revista, conviene abrir las ventanas durante las primeras horas de la noche y las primeras de la mañana, y mantenerlas cerradas durante el día.

Así, evitaremos que el calor penetre en nuestras casas durante las horas más calurosas y aprovecharemos el descenso de las temperaturas por las noches.

Evita los ventiladores eléctricos
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Evita los ventiladores eléctricos

Conviene evitar el uso excesivo de ventiladores eléctricos en los espacios interiores, ya que pueden causar deshidratación si la temperatura excede los 35 grados. El ventilador no debe estar muy cerca de las personas, ni apuntar directamente a nuestro cuerpo.