En los últimos meses, la crisis provocada por el Covid-19 ha calado en toda la población mundial. Pocas personas han pasado desapercibidas antes las consecuencias de una pandemia que trajo con ella la obligación de permanecer en casa. Porque no, entonces no había alternativa. Envueltos en esa tesitura, cada persona solventó el confinamiento como buenamente puedo. Hay quien hizo deporte y quien se lanzó a aprender un nuevo idioma. Mientras, otros le dedicaron tiempo a la familia o a sus animales de compañía. Y esto, sin duda, aumentó la felicidad de aquellos que permanecían acompañados.

Sin embargo, son muchas las personas que, al finalizar la cuarentena, presentaron síntomas de depresión o ansiedad fruto de una situación marcada por la inestabilidad y la incertidumbre. Pongamos ahora atención a esas secuelas post confinamiento y cómo han afectado en los grupos más vulnerables como la tercera edad, los niños y las personas con demencia o discapacidad intelectual.

Para empezar, es importante destacar el hecho de que todas las personas son vulnerables a las consecuencias provocadas por el confinamiento. Tanto es así que, según los datos de una investigación realizada por la UNED y otras cinco universidades españolas, los meses de encierro han traído importantes consecuencias en el estado de salud anímica y mental al 46% de la población española, que ha experimentado un aumento del malestar psicológico durante el confinamiento. Más concretamente, uno de cada cinco españoles presentaba síntomas clínicamente representativos de depresión (22,1%) o ansiedad (19,6%) al finalizar la cuarentena, según los datos recogidos en un estudio de la Universidad Complutense de Madrid.

 

El 46% de la población española ha experimentado un aumento del malestar psicológico durante el confinamiento.

 

Pero, ¿qué hay de los grupos más vulnerables? Es decir, aquellos que por su circunstancia personal y clínica necesitan unos cuidados específicos o sociales que el confinamiento tumbó de una al limitar nuestro espacio de actividad. En una misma casa, durante tantas horas y rodeados de la mismas personas, bajo ese contexto muchas personas finalizaron el confinamiento en un estado de salud mental y físico muy distinto al inicial.

 

Los efectos de la pandemia en las personas con discapacidad intelectual:

Los principales efectos de la actual crisis sanitaria, social y económica por el coronavirus en las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual son los cambios conductuales y psicológicos. Estas secuelas podríamos definirlas como:

  • La falta de oportunidades laborales. En concreto, más del 63% de los trabajadores se encuentran en una situación de inactividad debido a la pandemia. 
  • Se han observado mayores dificultades a nivel social y una tendencia al aislamiento, además de la disminución de su resistencia física y atencional: estereotipias, conductas agresivas o disruptivas y desconexión o falta de interés por los demás.
  • El confinamiento ha comportado secuelas físicas en las personas con discapacidad intelectual como pérdida de masa muscular, capacidad cardiorrespiratoria y flexibilidad, así como aumento de peso debido a la falta de actividad física.

 

Los efectos de la pandemia en la tercera edad:

También las personas más mayores han sufrido, de una manera distinta a otros colectivos, las huellas del confinamiento. Muchos de ellos, acostumbrados a salir a centros sociales, residencias y otros espacios, han visto de pronto como su vida social quedaba reducida. Tanto es así que, la poca actividad que han realizado las personas de la tercera edad durante la cuarentena ha hecho que aumente su fragilidad. Esto e traduce en más riesgo por caídas y una reducción drástica de la autonomía personal.

Además, mientras que muchas personas han podido realizar ejercicio dentro de casa, para la tercera edad esto era más complicado. En el caso de las personas mayores, que viven solos o en residencias geriátricas, esto ha sido más difícil de llevar a cabo ya que, debido a su mayor fragilidad, necesitan personal especializado que les instruya y supervise individualmente atendiendo a sus limitaciones de salud. Los expertos recomiendan ahora iniciar programas de actividad física adaptada y supervisada por profesionales para recuperar lo antes posible el nivel perdido, trabajando el campo de la medicina del dolor y deportiva.

 

Consecuencias del confinamieto en personas con demencia

 

Los efectos de la pandemia en las personas con demencia:

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el Alzheimer y otras demencias afectan a alrededor de 47 millones de personas en todo el mundo. En España se estima que esta patología afecta a 900.000 personas. También a estas personas les ha afectado de una manera común el confinamiento y las secuelas son ya evidentes:

  • La dificultad para entender la situación que se está viviendo
  • La pérdida de los hábitos cotidianos
  • La falta de estimulación cognitiva por el cierre de los Centros de Día
  • Los trastornos de conducta a nivel relacional con los cuidadores o entorno

 

Los efectos de la pandemia en los niños

Según un informe de Save the Children, hasta uno de cada cuatro niños sufre ansiedad a causa del confinamiento y que muchos de ellos corren el riesgo de sufrir trastornos psicológicos permanentes, incluida la depresión. ¿Los motivos? La falta de juegos al aire libre, así como el estrés prolongado, el aburrimiento y el distanciamiento social pueden provocar en los niños y niñas problemas de salud mental que el confinamiento ha aumentado. De hecho, los niños que escuchaban noticias o tenían relación con información sobre el cornavirus han sentido el miedo provocado por la pandemia, ya sea a través de sus familiares o de los medios de comunicación. 

Además, en el caso de los más pequeños, acostumbrados a jugar al aire libre y relacionarse, el espacio habitable influyó en su conducta. De hecho, en España, donde Save the Children entrevistó en el inicio de la crisis a casi 2.000 familias con pocos recursos, en 4 de cada 10 hogares, los niveles de estrés y problemas de convivencia habían aumentado, en buena medida por las malas condiciones de habitabilidad y el tamaño reducido de las viviendas.

Como hemos podido observar, cada grupo ha vivido el confinamiento de una manera y sufrido sus consecuencias de otra. Pero lo que sí se detecta en muchos casos es cómo la falta de sociabilidad y de una rutina estable han afectado a muchas personas durante los meses de cuarentena. Por suerte, ahora estamos más preparados que nunca en caso de que hubiera que afrontar otro confiamiento. El reconocido escritor y experto en psicología del liderazgo Álex Rovira propone las claves para hacer frente a un posible nuevo confinamiento. Se trata de potenciar nuestra capacidad de resiliencia, el potencial de nuestro cerebro y nuestro sentido del humor.

Consecuencias del confinamiento en los niños