Por mucho que los adoremos, no perder nunca los nervios con nuestros hijos es tarea imposible. Siempre hay situaciones en las que nos desesperan y a no ser que seamos fríos como el témpano, alguna vez que otra se nos escapa un grito y perdemos la compostura, por mucho que luego nos sintamos mal por ello. Por supuesto, enfadarse de vez en cuando para poner límites es normal, pero hacerlo a voz en grito no es la mejor opción posible, aunque todos caigamos en ello más de una vez. Somos humanos y nadie es infalible.

De hecho el querer ser padres y madres perfectos es un gran motivo de frustración. Nadie puede ser un progenitor de manual, que nunca se equivoca y tiene siempre la respuesta adecuada ante cualquier situación. Sin embargo, especialmente en el caso de las mujeres, a menudo existe la presión por ser 'madres perfectas', capaces además de seguir siendo competentes profesionalmente y estar estupendas y, por supuesto, todo sin una queja. Unas exigencias que hacen que muchas madres se sientan mal consigo mismas.

Precisamente, se acaba de estrenar un Londres un musical, "El club de las madres suficientemente buenas", escrito por una madre que vivió una depresión post-parto, bastante severa, a los pocos meses de nacer su hija, sintiendo que no estaba capacitada para ser esa madre perfecta que todo el mundo, incluida ella misma, esperaba que fuera. La obra está siendo un éxito y son muchas las madres, hayan vivido una depresión post-parto o no, que se sienten reflejadas en muchas de las anécdotas.

Pero si perder los nervios es inevitable y no existen los padres perfectos, eso no significa que no podamos intentar aprender a gestionar un poco mejor las situaciones conflictivas con los hijos para que tanto ellos como nosotros las llevemos mejor.

Estos consejos te pueden ayudar:

- Si ves que te estás enfadando antes de perder los nervios para y respira hondo. Cuenta hasta 100, bebe un gran vaso de agua, respira hondo y recupera la calma. Así darás una respuesta más adecuada a la situación.

- A veces perdemos los nervios porque estamos muy cansados, llevamos muchas noches sin dormir suficiente o tenemos problemas y nervios relacionados con nuestro trabajo. Si sientes que estás especialmente irritable y que necesitas un descanso no dudes en pedir ayuda, seguro que tu compañero o compañera o tus padres o una amiga pueden cuidar de los niños por una tarde y tú puedes dedicarte a descansar y cuidarte para recuperar fuerzas. Darnos, por ejemplo, una tarde o unas horas a la semana sin obligaciones es una buena manera de mantener una buena energía.

- No te tomes las cosas de forma personal. Si tu hijo se enfada o llora o si se pelea con su hermano o con su hermana no es para enfadarte ni para molestarte. Sencillamente son niños aprendiendo a gestionar sus emociones.