Antes incluso de la invención de la electricidad, ya se comían helados. Una prueba irrefutable de que no es necesario disponer de aparatos modernos como las heladeras para realizar este delicioso alimento. Y es que tan sólo se necesita el congelador y un poco de dedicación. Además, preparar helados caseros es muy fácil y divertirá tanto a los adultos como a los más pequeños de la casa.

Para preparar la base, se necesitan los siguientes ingredientes: dos tazas de crema de leche, una taza de leche entera, media taza de azúcar y una cucharadita de extracto de vainilla. Primero, es necesario verter todos los ingredientes en un cazo y calentar la mezcla a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva completamente. A continuación, se vierte la base en un recipiente para dejarlo enfriar durante un par de horas en el congelador.

Cuando el helado esté parcialmente congelado, se pueden añadir distintos elementos que le darán aroma y sabor como trozos de fresa, de chocolate, de cereza, de coco o de pistachos, por ejemplo. Por último, sólo hay que volver a poner el helado en el congelador. Un consejo: para lograr una textura cremosa y suave, se recomienda removerlo 45 minutos hasta que se haya congelado por completo.