¿Cuántas veces te has sentado encima de la maleta para intentar cerrarla? Te vas de vacaciones y estás preparando el equipaje para disfrutar de unos días estupendos, pero te das cuenta de que la cremallera ya no da más de sí y la maleta no cierra. Con toda la ilusión la has llenado con más cosas de las necesarias y ahora tienes que empezar a vaciarla. ¡Menudo lío ponerse a escoger!

Miras el armario y te asustas al ver todo patas arriba después de haber estado buscando qué ropa y accesorios llevarte contigo. Y si eres de las que van a última hora, arranca la cuenta atrás para conseguir que la maleta cierre para irte con todo lo necesario. Prisas y más prisas… No eres la única a quien le ha pasado, ni será la última vez que te encuentres con este problemilla. ¿Cómo podemos conseguirlo sin morir en el intento?

Aprovechar el espacio de la maleta

Ahorrar espacio y que no se arrugue la ropa son dos de nuestras preocupaciones en el momento de hacer la maleta. Para empezar, lo más importante es conocer bien el destino y la duración de tu viaje para poder coger aquello más adecuado e imprescindible, en lugar de cargarla de cosas innecesarias. También debes conocer el clima y el tiempo que va a hacer en ese lugar. Asimismo, si viajas en avión, deberás revisar la normativa para los líquidos y alimentos, y comprobar el peso y las dimensiones de la maleta aceptadas por la compañía.

Haz una lista: anota todo lo que vayas a necesitar y, de este modo, evitarás llevarte cosas de más por impulso.

No esperes a última hora: hacer la maleta en el último momento nos puede poner nerviosas por tener que ir con prisas, por si nos falta algo y las tiendas ya han cerrado, porque tenemos que salir de casa y todavía no tenemos todo listo…

Enrolla tu ropa: intentar poner toda la ropa doblada resultará en un intento fallido, a no ser que solamente te lleves un par de camisetas y pantalones. De lo contrario, te será complicado poder cerrarla. Enrollar la ropa te permite ahorrar una gran cantidad de espacio y, además, no se arrugará.

Envasar la ropa al vacío: es otra estrategia muy práctica para optimizar el espacio, de hecho, al envasar la ropa al vacío se reduce hasta a la mitad. Pero no olvides que al volver también deberás seguir el mismo proceso, por lo que asegúrate antes de que tendrás a tu disposición un aspirador.

Aprovecha el hueco de los zapatos: suena gracioso, pero es un truco muy efectivo. Si todavía no habías caído, puedes utilizar el hueco de tus zapatos para guardar, por ejemplo, tus calcetines.

Guardar los zapatos en un gorro de ducha: no es lo mismo guardarlos dentro de la maleta con una bolsa de dimensiones exageras que poner tus zapatos en un pequeño y fino gorro de ducha. Ocuparás menos espacio y no se ensuciará nada.

Guantes de plástico desechables: para evitar las bolsitas y poder guardar los objetos más pequeños, utiliza guantes de plástico que después puedas tirar y, así, también estará todo ordenado.

Dobla las americanas y blazer del revés: de esta forma serán más fáciles de poner en la maleta y conseguirás que no se arruguen tanto.

Los cinturones en el cuello de la camisa: podrás guardar dos cosas en una, así te ahorras buscar ese espacio donde poner los cinturones y podrás aprovecharlo para guardar otras cosas.

Utiliza toallas de microfibra: quizás te gustan más las toallas normales, pero las de microfibra apenas ocupan espacio y van igual de bien para secarte después de la ducha.

Evita el voluminoso neceser: ¿llevamos jabón o no? Es una de las típicas preguntas que nos hacemos porque los botes ocupan demasiado espacio.

Crea conjuntos de ropa: en lugar de llevarte un pantalón para cada día, escoge los que te permitan combinar mejor la ropa y aprovecharlos varios días, Así, tu maleta pesará menos y tendrás más espacio.

Ponte las prendas más voluminosas: si no tenemos espacio y, encima, queremos guardar en la maleta la ropa más voluminosa… ¡tendremos problemas! Opta por irte con esa ropa puesta y así evitarás perder esta batalla. Además, cuando quieras te lo quitas y listo.

Protege lo que se puede romper: para evitar que se rompan los artículos más débiles o de cristal, utiliza bolsas de plástico o plastifica directamente los objetos.

Pesa la maleta: es mejor que peses la maleta antes de salir, así no correrás el riesgo de llegar al aeropuerto y que te digan que has sobrepasado el máximo. Planifícate bien para disponer del tiempo necesario para sacar aquello que esté de más, en el caso de que sobrepases el límite de quilos.