Hay personas que viven constantemente pensando en el deseado y caluroso verano. Sí, está bien esperarlo con ganas, pero está claro que no dura eternamente. Solo son 3 meses que tal como llegan se van, sin avisar, sin poder hacer marcha atrás. Y, entonces, ¿qué nos queda? Pues todo un bonito año durante el cual aprender, descubrir, disfrutar…

Aunque parece ser que no siempre es fácil mantener el mismo estado de ánimo que tenemos en esta soleada estación. Y es que hay más horas de luz, las terrazas están llenas de gente y a todas nos gusta la vida social, así que nos relajamos un poquito más. Incluso, inundados entre las risas y la alegría de la gente, nos olvidamos de las preocupaciones y podemos llegar a desconectar.

Quizás por todo esto, el verano sea la estación favorita del 50% de los españoles, según desvela una encuesta realizada por el portal de ventas Mequedouno. Mientras que la coach de liderazgo personal y profesional y directora del centro El Factor Humano, Mónica García, ha querido reaccionar aportando un seguido de consejos para vivir todo el año con la misma actitud que tenemos en verano.

Verano, todo el año

Para García, “el verano es un estado de ánimo, no una estación”. Así que podríamos pensar que está en nuestras manos el poder de la felicidad y de la alegría, aunque sea verdad que las condiciones externas son más favorables en verano. Con tal de que cambies tus hábitos y enfoques cada nueva temporada y época del año más positivamente, aquí te dejamos los consejos de la coach para que no pierdas la sonrisa ni decaiga tu buen humor.

Saber valorar las cosas

En verano se hacen eternas las horas de sol y resulta magnífico poder pasarse horas y horas realizando actividades bajo la luz natural. Y cuando se acaba, cambia la hora y anochece antes, empezamos a desmoronarnos y a no despreciar el mal tiempo.

Tener más vida social

A todas nos apetece salir de casa cuando hace buen tiempo, mientras que queremos quedarnos en casa viendo series o películas y con la manta cuando el día está revoloteado o, simplemente, cuando ya no es verano.

Recuerda que necesitamos hablar y conectar con los amigos, con la familia, con las personas… Sea la época del año que sea, es algo indispensable para nuestro bienestar. ¡Atrévete a salir más de casa! El invierno también se merece una oportunidad y no supone ningún impedimento para que puedas ser social. De hecho, puede que los impedimentos te los pongas tú misma.  

Vivir el momento

No hace falta que sea verano para que te des cuenta de las personas que tienes a tu lado, del lugar en el que estás y de las cosas buenas que le están pasando a tu vida. Parece que tendemos a olvidar más las preocupaciones en verano, con una cerveza en la mano y conversando con nuestras amigas en la terracita del bar… Pues no debería ser así, deja la mente libre de tus desazones y saborea el momento.

Tiempo al aire libre

Hay tantas actividades que podemos hacer en invierno como las que hacemos en verano, la diferencia está en nuestra perspectiva y punto de vista que solamente enfoca los planes soleados. ¿Por qué no vivir una aventura con la chaqueta puesta? Los planes existen y la naturaleza sigue allí. ¡Cambia el enfoque de tu mirada! Si aprender a mirar, podrás ver más allá.

Seguir cuidándose

¿Y el tiempo para ti, para cuándo? No hace falta esperar a estar a las puertas del verano para empezar a cuidarnos y dedicarnos tiempo a nosotras mismas. ¿Por qué no nos cuidamos así de bien durante el invierno?

Es verdad que el cambio a los pantalones cortos, las camisetas de tirantes y las sandalias hace mucho, ya que nos vemos la resequedad de nuestras rodillas, pies, brazos, codos… Y, en consecuencia, nos preocupamos por estar listas para la nueva temporada veraniega. Pero bien que también observamos nuestro cuerpo en invierno. Entonces, ¿por qué no lo hacemos con tanto detenimiento y actuando en consecuencia?