¿Cuánto tiempo deberían estar nuestros hijos jugando a la consola, con la Tablet o con el móvil? ¿A qué edad podrían empezar a utilizar estas tecnologías? Se trata de una línea muy fina que algunas madres traspasan antes que otras y, entonces, se produce el efecto rebote. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que cuando un niño de la clase tiene permiso para jugar con estos dispositivos electrónicos, su compañero también deseará tener ese privilegio y, en consecuencia, se irán sumando uno tras otro.

Y la gran pregunta: ¿qué hacemos nosotras como madres? Existen dos opciones: no dejarles jugar a juegos de su edad ni utilizar más de la cuenta el teléfono o la Tablet, aunque seríamos vistas como “las malas de la película”; o seguir al “rebaño de ovejas”, dejándonos sucumbir por la presión social, y acceder a que hagan lo que hacen la mayoría de sus compañeros, aunque no sea lo más adecuado para ellos.

Adicciones en la infancia

Los más pequeños son los más vulnerables y, por eso, hay que evitar que caigan en una adicción a las nuevas tecnologías. Cada año que pasa, avanza la edad en la que consiguen tener en sus manos estos dispositivos. Son generaciones que nacen inmersos en la era digital y que se convertirán en los más expertos.

No podemos evitarlo, ni separarlos de las tecnologías, pero sí que podemos decidir a qué edad pueden tener contacto con ellas y establecer unas normas para controlar su uso. De este modo, también tendrán vida social y no caerán en ninguna adicción. Son lo que más queremos en este mundo, así que deberíamos prestar más atención a todo esto. Tenemos que ayudarlos a crecer y a madurar como es debido. Su vista, sus relaciones sociales y su salud física y mental, ¡están en juego!

El famoso y peligroso Fortnite

El estudio Generación Z y Fortnite: Nuevos paradigmas éticos de diseño de videojuegos, elaborado por la Universitat Oberta de Catalunya y por la Universitat de Lleida, revela que el 60% de los infantes entre 8 y 11 años juegan al Fortnite, aunque no lleguen a la edad recomendada (los 12 años).

El videojuego incluye imágenes de violencia leves y permite hacer compras para adquirir accesorios nuevos o subir de nivel, factores que lo convierten en inadecuado para quienes no llegan a la edad recomendada. Sin embargo, se ha convertido en el más popular del mundo entre los infantes.

El análisis de los expertos deja unos datos preocupantes: el 42% de los niños juega dos horas o más al día y el 57% juega una hora; además, el 25% del total juegan también durante la semana, en lugar del fin de semana o los días festivos.

Si permitimos esto, dejaremos atrás los juegos tradicionales que nos hacían salir a la calle, divertirnos y hacer amigos, así como asegura Joan Arnedo, profesor de Estudios de Informática Multimedia y Telecomunicación de la UOC y coautor del estudio: <<En esencia, el Fortnite no es más que la versión computada del juego de tocar y parar de toda la vida, que siempre ha atraído tanto a niños como niñas. La hora del patio es ahora en el ordenador>>.

Jugar para no ser “el raro”

Uno de los motivos por los que los niños juegan al Fortnite, así como a otros juegos que se han puesto de moda en diferentes ocasiones, es que no quieren sentirse desplazados por sus compañeros de clase. La presión social es muy fuerte en edades como la infancia o la adolescencia y no es fácil manejar situaciones como estas. Así lo demuestra una de las respuestas de los infantes encuestados, quienes expresaron que su motivación era <<no decepcionar a sus compañeros y ser parte del grupo>>.