Pese a que los expertos han confirmado en muchas ocasiones que sólo existe un tipo de orgasmo, las formas de llegar a él y los tipos de estimulación son bien diversos y, como sabemos, varían mucho de persona a persona. De hecho, existen innumerables técnicas, fetiches y fantasías con las que muchos aseguran poder alcanzar el orgasmo sin necesidad de que intervengan los genitales: para algunos, prácticas como el shibari (una técnica de estimulación japonesa que busca la estimulación sexual a través de ataduras con cuerdas), la vibración del autobús o el simple roce de unos pantalones ajustados puede ser en ocasiones suficiente para llegar al clímax.

Algunas mujeres aseguran incluso haber alcanzado el orgasmo mientras practicaban ejercicio, y más concretamente, mientras trabajaban la musculatura del core o de los abdominales. Esto es precisamente lo que dio nombre al que es conocido como coregasmo o abdorgasmo, un tipo de orgasmo que se experimenta al estimular este conjunto muscular y que ya fue descubierto a mediados del siglo XX, cuando el investigador Alfred Kinsley, considerado el “padre de la revolución sexual”, halló que cerca del 5% de las mujeres que participaron en sus encuestas reconocieron haber tenido un orgasmo mientras practicaban ejercicio.

Más adelante, un estudio científico realizado por la Universidad de Indiana y publicado en la revista académica Sexual and Relationship Therapy demostró que ciertas personas eran capaces, en efecto, de llegar al clímax del placer mientras realizan algún tipo de actividad física.

¿Qué es exactamente un coregasmo?

El coregasmo proviene de la mezcla de los términos core (núcleo, o abdomen) y orgasmo. Se trata, pues, del clímax que se obtiene a partir de ejercicios físicos y no mediante la habitual estimulación en pareja, o la masturbación. Según confirmó el estudio científico realizado en Indiana sobre más de 500 mujeres, algo más de 120 confesaron haber llegado al orgasmo mientras practicaban yoga, realizaban ejercicios cardiovasculares o iban en bici.

Todo apunta a que el principal agente implicado en esta forma de clímax sexual es la estimulación de la zona abdominal: muchos de los ejercicios físicos que realizamos requieren una activación del core, los músculos de la zona abdominal, lo que a su vez genera, en muchas ocasiones, se contraigan también los músculos del suelo pélvico, la zona donde se generan los orgasmos convencionales.

En este aspecto, los resultados de los estudios realizados reflejar una mayor facilidad por parte de las mujeres a alcanzar el orgasmo realizando este tipo de ejercicios físicos. Sin embargo, y a pesar de las cifras, algunos hombres también han confirmado haber alcanzado el orgasmo por esta vía. Si bien en las mujeres el abdomen es el principal responsable de la obtención de placer sexual, algunos expertos comentan que en los hombres esto se debe a la estimulación de la próstata.

¿Qué ejercicios favorecen este tipo de orgasmo?

Según algunos testimonios, el ejercicio más sencillo y efectivo para lograr el coregasmo son los abdominales, pues suponen una estimulación directa del suelo pélvico. Del mismo modo, los ejercicios de levantamiento de piernas (también orientados al trabajo abdominal) favorecen la estimulación de la zona genital femenina. Otros deportes que, según las encuestadas, pueden conducir al orgasmo son el ciclismo o el spinning, el levantamiento de pesas y, con un porcentaje más bajo, la natación o el yoga.