Mascarillas transparentes, un “must” para facilitar la comunicación con personas con pérdida auditiva

Al imposibilitar la lectura labial, el uso generalizado de la mascarilla opaca ha incrementado los obstáculos de comprensión para las personas con discapacidades auditivas, que a menudo, y por vergüenza, no admiten sus dificultades. Los expertos recomiendan revisiones periódicas para la detección precoz y el tratamiento adecuado de problemas auditivos a cualquier edad.

Mascarillas transparentes, un “must” para facilitar la comunicación con personas con pérdida auditiva
Mascarillas transparentes, un “must” para facilitar la comunicación con personas con pérdida auditiva
Marta

Marta Costa

Periodista y posgrado en comunicación alimentaria

A diferencia de lo que pasa con los problemas relacionados con el resto de los sentidos, la vergüenza es un gran obstáculo para las personas con dificultades auditivas. Inexplicablemente, nos cuesta poco aceptar que no vemos suficientemente bien, pero tenemos grandes dificultades a la hora de admitir que nuestro oído no funciona a la perfección. De hecho, la cifra de personas con problemas auditivos sin tratar se eleva hasta un escandaloso 83%, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿A qué se debe esta cifra? ¿Admitir que no oímos bien nos hace sentir demasiado viejos?

La cifra de personas con problemas auditivos sin tratar se eleva hasta un escandaloso 83%

Lo cierto es que, a pesar de que la mayoría asociamos la sodera y los problemas auditivos a la edad avanzada y, probablemente por eso, nos cuesta reconocer que no oímos tan bien como antes, la pérdida auditiva afecta cerca de 34 millones de niños en el mundo según la OMS, mientras que el 30% se detecta en edades comprendidas entre los 35 y los 44 años, por lo que resulta crucial estar atento para poder hacer una detección precoz. Unas cifras que, en palabras de Ana Soto, técnico superior de audiología protésica de Audika España, demuestra que “a cualquier edad se debe estar pendiente de posibles anomalías”. Por eso, la experta recomienda hacerse al menos una revisión al año a partir de los 50 años, así como estar alerta ante cualquier indicio de pérdida de oído y hacerle el caso que se merece.

En el caso de los niños, por ejemplo, la pérdida de audición y las enfermedades del oído desatendidas, como la otitis media, pueden tener efectos muy perjudiciales en el rendimiento escolar.

La COVID-19 empeora la calidad de vida de las personas con discapacidades auditivas

El uso generalizado de la mascarilla está suponiendo un auténtico reto comunicativo para todas las personas, pero especialmente para aquellas que son sordas o que tienen alguna dificultad auditiva, ya que queda anulada la lectura labial, tan fundamental para la comprensión:  a través de la audición entendemos aproximadamente el 50% de las palabras, mientras que la comunicación no verbal y, por tanto, la vista, solo comprende cerca del 20%. Cuando combinamos lo visual y lo auditivo se puede lograr un 90% de comprensión total de las palabras, algo que el uso de las mascarillas opacas está imposibilitando.

A través de ellas, la voz se proyecta con menor nitidez y, si le sumamos el ruido ambiental, la comprensión puede ser todavía más difícil. De manera que la falta de comprensión sumada a la ausencia de señales visuales gestuales, hace que el habla sea casi inteligible para muchos pacientes con pérdida auditiva.

La mascarilla opaca anula la lectura labial y dificulta la comprensión

Según Laia Iglesias, directora de Retail de Cottet Óptica y Audiología: “Con el uso continuo de las mascarillas, las personas con deficiencia auditiva sin tratar se han dado cuenta que no pueden llevar una vida totalmente integrada en la sociedad ya que su capacidad de comunicación ha disminuido mucho al no leer los labios de las personas con las que se relacionan. Una vez se dejan asesorar por expertos para tratarse, se dan cuenta de la importancia de las soluciones auditivas”.

En el caso de los niños, además, la experta señala que cuanto más temprano se atienda a un niño con pérdida auditiva, mayor será la probabilidad de que logre un buen rendimiento escolar. Para Iglesias, “el impacto en el desarrollo del niño si está afectado por algún tipo de problema auditivo, puede afectar directamente a su aprendizaje, en la forma de comunicarse y en la socialización, una situación que se incrementa más, si cabe, por el uso de las mascarillas en el colegio que no permite leer los labios del que habla. Por lo tanto, es vital detectarla a tiempo y controlarla adecuadamente”.

Una revisión auditiva al año para la detección precoz

Al igual que hacemos con el dentista, el ginecólogo o el oculista, una revisión auditiva al año puede marcar la diferencia en nuestra salud auditiva de mañana. “Hay que tener en cuenta que el 50% de los casos de pérdida de audición se pueden prevenir y que gran parte de las personas afectadas por pérdida de la audición pueden mejorarla con medicamentos y con el uso de audífonos y otros dispositivos”, asegura Jesús Hervás, responsable del Área de Audiología de Alain Afflelou.

Sin embargo, el uso de estos dispositivos no siempre es bienvenido, y a menudo va acompañado de un pesado estigma social. De hecho, entre los datos que revela el Informe sobre Sordera y Pérdida de la Audición de la OMS, en España, encontramos varias razones que las personas argumentan sobre el uso de los audífonos: les da vergüenza llevarlos, no consideran que la pérdida de audición sea lo suficientemente grave -ya que creen oír lo suficiente en la mayoría de las situaciones-, piensan que los audífonos son incómodos, que no funcionan bien en situaciones ruidosas, que son poco estéticos o complicados a la hora de usarlos y que no pueden asumir su coste.

Una problemática que el sector ya está solventando a través de nuevos sistemas de última generación y del lanzamiento de nuevos modelos de audífonos inteligentes, y mucho más discretos, que incorporan conexiones Wifi, bluetooth o una red neuronal profunda, entre otros.

¿Cómo hablar a una persona con problemas auditivos?

Llevar mascarilla es en estos momentos una obligación para todos los ciudadanos del país en cualquier interacción social que no sea dentro del grupo de convivencia, pero, afortunadamente, ya han salido al mercado mascarillas transparentes y homologadas que protegen y que no imposibilitan la lectura labial. Una opción más que recomendable para todas aquellas personas que trabajan de cara al público o que conviven o trabajan con alguien que sufra problemas auditivos.

Mascarilla transparente (2)

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En cualquier caso, y llevando mascarilla transparente o sin ella, es importante recordar que antes de iniciar la conversación con cualquier persona que sufra algún problema auditivo, la Asociación de Síndrome de Ménière España (ASMES), recomienda seguir este protocolo básico para mejorar la comunicación:

  • No hablarle sin que te esté mirando
  • Llamar su atención con una discreta seña antes de comenzar a hablar
  • Hablarle de frente, con la cara bien iluminada para que pueda leerte los labios
  • Situarte a su altura para que las caras queden a la misma altura

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