“El buen tiempo” es el nuevo libro del escritor, conferenciante y experto en eficiencia, Ricardo Cortines, que intenta enseñar a aprovechar el tiempo al máximo y saber gestionarlo para poder llevar una vida plena. Su máxima es que no deberíamos preocuparnos por vivir más, sino por vivir mejor. Y que no deberíamos aspirar a tener más tiempo, sino a otra clase de tiempo.

El tiempo es el tesoro más preciado que tenemos, y gestionarlo bien es la clave para alcanzar la verdadera felicidad. Cortines explica en "El buen tiempo" cómo encontrar esas horas que supuestamente te faltan y emplearlas en aquello que te hace feliz. Con este libro, el autor intenta hacer ver al lector que el tiempo no es un enemigo, sino el mejor aliado que se puede tener. Cortines aporta recomendaciones y consejos personales para aprender a aprovecharlo, a no malgastarlo y a valerte de él para llevar una vida plena.

 

Consejos para aprovechar el tiempo

El autor del libro, Ricardo Cortines ya economizaba el tiempo a través de sus apuntes cuando estudiaba en la universidad. Esos apuntes tomaron una excelente reputación entre los otros alumnos y le empezaron a apodar “Corti”. De esta forma, ha resumido en cinco principios básicos su método para ahorrar tiempo.

Portada de El buen tiempo

Aplicar los 5 principios del método Corti para aprovechar mejor el tiempo

  • El 99% de las cosas podemos hacerlas en menos tiempo
  • No importa lo que has hecho, sino lo que puedes hacer
  • Las prisas no son buenas
  • Cuánto más valores el tiempo, más tiempo tendrás
  • Cuanto mejor sea tu tiempo, más tiempo tendrás
Controla tus gastos
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Controla tus gastos

El tiempo es una herramienta, el recurso más importante con el que cuentas para tener una vida mejor o peor. Si al final del día te preguntas en qué has gastado tu tiempo, seguro que recordaras las actividades más importantes. Pero si te piden cuentas de los que has hecho cada minuto del día, no podrás justificar muchos de ellos. Así como controlamos el gasto de dinero o de calorías, hay que controlar el tiempo gastado para aprovecharlo mejor. Repasa esa cuenta y verás cómo el tiempo se te va de las manos por no tenerlo controlado.

Improvisa
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Improvisa

Aprovechar el tiempo implica darle el mejor uso posible, hacer con él lo más adecuado en cada momento. Y al igual que debemos andar lo mínimo por un camino equivocado, también hemos de ser capaces de improvisar en nuestro día a día y varias la ruta establecida. Planificar lo que haremos a lo largo del día o de la semana puede ser muy útil, pero en el largo plazo debemos abandonar el camino escogido si más adelante descubrimos que no es para nosotros, y en el corto plazo, en el día a día, ocurre lo mismo: debemos ser capaces de improvisar, de alterar sobre la marcha nuestros planes en aras de aprovechar el tiempo.

El tiempo es relativo
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El tiempo es relativo

Cuando hacemos algo que nos aburre, nos da la sensación de que el tiempo pasa muy despacio. En cambio, cuando hacemos algo que nos gusta, las horas parecen minutos. De lo que hagamos con el tiempo depende que discurra despacio o deprisa, que sea una tortuga o un guepardo. No importa si los minutos duran lo mismo, lo que vale es la velocidad a la que se mueve nuestro reloj particular. Lo que cuenta es si el camino se nos hace largo o corto: si nos resulta corto es buena señal, pero si nos parece largo y si durante el recorrido el tiempo pasa despacio, significa que no es nuestro camino.

Sé puntual contigo mismo
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Sé puntual contigo mismo

Para aprovechar el tiempo es esencial ser puntual. Pero la puntualidad no consiste solo en llegar a tiempo a las citas que concertamos con otras personas. Va mucho más allá. Hay otra puntualidad que debemos observar si queremos gestionar bien el tiempo, y es la puntualidad con nosotros mismos. Tenemos que plantear cualquier cosa que planifiquemos como si se tratara de una cita y aprender a llegar a tiempo.

No dejes para mañana…
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No dejes para mañana…

La manera más generalizada de desaprovechar el tiempo consiste en realizar tareas irrelevantes mientras posponemos las que tienen verdadera relevancia. Aplazar nuestras obligaciones guarda relación con la única ley que obedecemos de buen grado, la del mínimo esfuerzo, como con nuestra tendencia natural a buscar lo que nos hace sentir bien. Nuestro error es creer que en el futuro seremos capaces de hacer algo que hoy somos capaces de hacer. Pero es probable que no sea así, porque la forma de pensar cambia.