Cada persona tiene una forma diferente de amar y, por tanto, cada persona tiene una forma diferente de amarse, no obstante, aquí te presento siete formas de cuidar tu autoestima, mejorarla o mantenerla, que podrían funcionarte.

En una investigación que he realizado para mi trabajo final de máster, el 45% de las personas que contestó el cuestionario que hice afirmó haberse planteado trabajar su autoestima en el último año.

La realidad es que nuestra autoestima nos preocupa y muchos de nosotros sabemos que no se trata tanto de cambiarnos a nosotros mismos, sino de cuidar y valorar lo que ya tenemos. Así que, si crees que puedes hacer algo para mejorar tu autoestima, esta es tu lectura de hoy.

Antes o después de leer este artículo, te recomiendo leer Actúa como si ya tuvieses la autoestima alta, ya que allí explico un punto importante que conviene siempre tener en cuenta.

Y ahora, ¡vayamos al grano!

Conócete
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Conócete

Rara vez somos conscientes de quiénes somos, cuál es nuestra historia y qué pasos nos han traído hasta aquí y, sin duda alguna, es una forma genial de comenzar a vernos de manera objetiva. Conociéndonos podemos dejar a un lado emociones como la culpa o el miedo, que minan cada día nuestra autoestima de manera silenciosa.

Resulta muy positivo para nuestra autoestima ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades, ello nos permite poder potenciar esas cosas buenas que tenemos y trabajar conscientemente en los aspectos con los que no estamos tan contentas.

Mímate
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Mímate

Cada vez que tomamos la decisión de permitirnos conscientemente comer algo que nos apetece, regalarnos una pedicura o dedicarnos tiempo a nosotras mismas de alguna forma, yoga, lectura, paseos, etc, estamos demostrándonos el amor que nos tenemos. Invertimos mucho tiempo y dinero en hacer felices a los demás, pero luego nos privamos de cosas tan básicas como comprar una camiseta que nos ha gustado o ir a tomar un café solas a ver la gente pasar.

Aunque nuestra autoestima no esté muy desarrollada, tener esos pequeños gestos con nosotras hará que crezca poco a poco. Tu yo interno irá percibiendo esos mimos y se querrá cada día más, sólo tienes que regar tu autoestima un poquito cada día, como si fuera una planta.

Acéptate
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Acéptate

Ya sabes que debes conocerte, pues bien, ahora tienes que aceptarte. Dependiendo de tu forma de ser y de cómo haya sido tu historia hasta el momento, te puede resultar más fácil aceptar las cosas buenas que las malas, o viceversa. Lo único que debe importarte es darle a cada cosa el tratamiento que merece.

Acepta esos detalles que no terminan de gustarte porque son tuyos, y acepta también todas las características buenas que tienes. Qué injusto sería poner toda nuestra atención sólo en las cosas que no nos gustan y dejar las que sí nos resultan agradables en la sombra; como también es injusto que trabajemos únicamente en ser conscientes de todas las cosas bonitas que tenemos y no trabajemos en aceptar aquellas que no nos convencen.

No temas al cambio
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No temas al cambio

Habiendo trabajado la aceptación podemos encontrar algunas cosas que queremos cambiar, recuerda que aceptar algo no significa querer quedarse con ello. Imagina que hemos podido aceptar que nuestro cuerpo ya no es el mismo después del embarazo, pero eso no implica que debamos resignarnos: si quieres cambiar algo, ¡eres libre de hacerlo!

No temas lo que la gente pueda pensar de ti, no hay nada más sano que quererse y querer mejorar por ello. Querer perder unos kilos no implica una falta de autoestima, del mismo modo que querer quedarse como se está tampoco implica que la persona se quiera.

No te compares
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No te compares

Ni las modelos de las portadas de revista se parecen a las modelos de las portadas de revista, ¿habías escuchado esta frase? Las mujeres que aparecen en las revistas, los carteles de publicidad, etc, son tan imperfectas como tú y como yo, lo que ocurre es que si la marca quiere promocionar un maquillaje, no pueden permitirse que a la modela se le noten los poros, por ejemplo. Es ridículo, pero es así.

Tampoco te compares con tus amigas, cada una tiene un cuerpo distinto y ha tenido una infancia distinta, con unas facilidades o dificultades distintas. Tú eres tú y muy probablemente hay otra persona envidiando de ti aquello que tú envidias en otros.

Aprende a decir no
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Aprende a decir no

Una sana autoestima nos ayuda a aprender a decir no, esto ocurre porque dejamos a un lado la necesidad de aceptación por parte de las personas y comenzamos a aceptar las cosas que queremos aceptar, ignorando o rechazando las que no. Al contrario ocurre algo similar, si aprendemos a decir no, cada día estaremos más seguras de nosotras mismas y tendremos una comunicación más asertiva.

Recuerda esto cuando vayas a aceptar un plan de amigas que no te apetece o cuando tu suegra diga algo inaceptable, cada vez que te quedas callada ante algo que te disgusta tu autoestima se ve dañada. Después se suceden pensamientos como “tenía que haberle dicho”, “es que soy tonta”, “esto me pasa por ser así”, “por qué no puedo ser como fulanita”, etc. Pensamientos que te duelen aunque tú no lo sepas.

Acepta cumplidos
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Acepta cumplidos

No sé quién nos ha dicho que aceptar un piropo está mal, pero parece una costumbre extendida no permitir que nos digan cosas bonitas. Tenemos la tendencia de pensar que no es para tanto o contestar aludiendo a algo que no nos gusta, con lo fácil y sano que resultaría decir “¡Gracias!” o “¿Sí? ¿En serio? ¡Gracias!”.

Destierra por completo cosas como: “no es para tanto”, “fue muy fácil hacerlo”, “siempre tengo el pelo fatal, hoy debe ser fiesta”, “pues me sobran tres kilitos”, “es genética”, etc. Si lograste un ascenso, tienes el pelo brillante o estás estupenda es, ni más ni menos, porque eres así, lo lograste, te cuidas, te mantienes sana y te quieres. Cero excusas cuando se trate de aceptar palabras bonitas de otra persona.