Cada color, aroma y luz tiene su atmósfera ideal. Gracias a las velas podremos logar que un espacio tenga la combinación perfecta para lograr el entorno que deseamos. Fabricar velas es más fácil de lo que creemos. Sólo necesitamos elegir una cera. Hay de tres tipos: la parafina, de color blanquecino e inodora es la más popular y recomendada si queremos añadirle color o aromas; la cera de abeja, que utilizarse por si sola y destaca por su perfume agradable y color amarillo; o la cera de grasa animal, conocida como estearina.

Una vez elegido el tipo, necesitaremos mechas de algodón de unos dos centímetros ?todo depende de la largura que deseemos-, tinturas para darle color, perfumes y aromatizantes. Además, debemos contar con moldes, una varilla de metal y otra perforada. Con estos elementos podemos comenzar a fabricar las velas.

Primero colocaremos la parafina en una olla o recipiente de metal para derretirla al baño maría removiendo con una cuchara de madera. A continuación añadiremos las tinturas, que se deben mezclar con la estearina y luego agregarse a la cera ya fundida. La proporción recomendada es de 10 gramos por cada kilogramo de cera.

Para el perfume, con unas pocas gotas en el momento de la fundición bastará para que la vela desprenda el aroma deseado mientras esté encendida. Para hacer la mecha, introduce tres o cuatro veces en la parafina una parte del hilo de algodón y déjalo secar.

Mientras tanto, añade aceite a las paredes del molde elegido con una servilleta de papel. Coloca en el centro una varilla de metal aceitada, que a la postre será el espacio reservado para la mecha. Vuelca la parafina derretida en el molde y déjala enfriar durante varias horas. Quita la varilla de metal y reemplázala por la mecha, cortando para que sobresalga los centímetros que desees. 

Después sólo queda verter la cera derretida en el recipiente y esperar su solidificación antes de retirar el molde y poder disfrutar de nuestra propia vela.