La escritura, la pintura, la cerámica o la repostería tienen en común que son actividades creativas hechas a mano que estimulan la creatividad y, en general, no tienen límites, sino que éstos dependen de cada persona. Seguramente la pintura es la práctica más libre, ya que con varios colores y una tela blanca se pueden realizar verdaderas obras de arte.

Con pinceles, espátulas o incluso los dedos se aplica la pintura trasladando así los sentimientos, pensamientos, energía e imaginación de una persona a una tela. Liberar sensaciones a través de la pintura no es algo nuevo, de hecho se practica desde hace siglos y gracias a ello hoy en día podemos disfrutar de valiosísimas obras de grandes artistas como Monet, Picasso o Caravaggio.

Estimular la creatividad mediante la pintura sobre telas es una opción que proporcionará un resultado artístico y decorativo que incluso se puede regalar a los seres queridos. Al mismo tiempo es una actividad que alivia el estrés, la depresión, la ansiedad y otros trastornos psicológicos y que también contribuye de forma muy positiva a mejorar la concentración, la imaginación y la relajación.