'Mi deseo depende de mi'. Antes pensábamos que del otro. De la otra. De hecho, la ciencia de la sexualidad tiene una historia muy breve. No fue hasta el siglo XX cuando se empezó a estudiar científicamente. Mientras, el deseo sexual continuaba inalterable. Las mujeres liberando oxitocina, la hormona responsable de que aumente la intensidad del orgasmo. El cuerpo contrayéndose, para luego relajarse y un sin fin de vibraciones que se activan cuando el deseo sexual está en el centro. Sin embargo, en el caso de las mujeres, durante muchos siglos, el centro era la periferia. Y justo en la frontera no establecida, desde esos lugares de silencio, "se ha teorizado sobre el deseo de las mujeres con la intención de corregirlo y no de entenderlo", indica la sexóloga Eva Moreno en su último libro 'Mi deseo depende de mí. Claves para estimular el deseo sexual'. 

"​La sexualidad es un suceso natural que precisa ser enseñado, educado y aprendido".

Responsabilizarnos de nuestro deseo sexual es cuidar de nuestra salud

Del mismo modo que una se levanta; asea habitación, hace deporte, desayuna frente a la ventana o corre hacia al trabajo, en esa rutina, específica, mecánica en ocasiones, la mente ocupa el lugar que esperamos. Nos acompaña. Se activa y desactiva, generando ideas, expectativas. No hay margen. De hecho, en ocasiones, el exceso de palabrería nos aleja de nuestra parte más instintiva y espontánea. Pero, lo que es evidente es que, "somos seres sexuales desde que nacemos hasta que morimos". Y eso, es inevitable, por muchos muros mentales que tratemos de levantar. En su último libro, 'Cuerpos malditos'Lucia Baskarán hace también alusión a ese torrente de energía que recorre el cuerpo cuando una se deja llevar por el deseo y desactiva cualquier consideración mental: "Las palabras sotierran el deseo, limitan los cuerpos. Porque el deseo ocurre antes que la palabra. Empieza debajo del estómago, recorre el cuerpo hasta llegar al cerebro y se transforma en fantasía. Si llenamos de palabras el deseo, el hechizo se rompe. A veces las palabras son el enemigo", escribe la autora.

Junto al deseo, navegan también las ideas preconcibas y restricciones morales que cada una carga en su historia o archivo sexual. "Nos marcamos unas expectativas demasiado altas que nos alejan del deseo y de nuestra naturaleza como seres sexuales", afirma Eva Moreno. Queremos resultados inmediatos, instantáneos y efectivos. Pero estas exigencias, más que potenciar el deseo sexual lo inhiben. Moreno aboga así, entre las páginas de su libro, por hacernos entender que la sexualidad no es perfecta.

"Habrás vivido un polvo perfecto, pero al finalizar el polvo vuelta a la realidad. La realidad no es perfecta; como la sexualidad, es imperfecta".

 

Así, la autora habla y teje, teje y habla, en un texto que ella misma presenta como un manual, abierto al diálogo, a la autoexploración femenina en el que ofrece las herramientas para que "las mujeres tomen el poder sobre su cuerpo, su sexualidad y su deseo". Y no teme en pronunciar todo aquello que siempre resultó grotesco, infame, indecente y prescindible. En este libro, Eva Moreno recoge citas llenas de fuerza como las palabras de la dramaturga y activista social Eve Ensler:

"Da miedo decir la palabra vagina. Al principio tienes la sensación de estar atravesando violentamente una barrera invisible. Vagina. Te sientes culpable e incómoda, como si alguien fuese a derribarte de un golpe. Entonces, después de haber dicho la palabra cien o mil veces, se te ocurre que es tu palabra, tu cuerpo, tu lugar más esencial. De repente te das cuenta de que toda la vergüenza y la incomodidad que has sentido hasta entonces al decir la palabra ha sido una forma de silenciar tu deseo, de minar tu ambición".

Con 'Mi deseo depende de mí. Claves para estimular el deseo sexual', la autora nos sumerge de lleno en la autoexploración femenina, invitando a las lectoras a que conozcan sus propios genitales. "El deseo sexual no implica que tenga que haber otra persona para disfrutar", explica. Haciendo énfasis en que, cada una debe construir su propio modelo de sexualidad imperfecta en el que no existen ni blancos ni negros. Siempre hay matices y, tras ellos, "un jardín aromas y colores de los que tu eres la única responsable". De ello habló también Naomi Wolf, la escritora estadounidense que se convirtió en una de las principales representantes de la tercera ola del feminismo con la publicación de su obra 'El mito de la belleza'. Dejando evidente que: "Una de las múltiples cosas increíbles de nuestro maravilloso nervio pélvico y sus bellas y numerosas ramificaciones es que es completamente diferente en cada mujer que existe en la tierra, no hay dos mujeres iguales".

En este manual, la terapeuta Eva Moreno se acerca al germen del deseo. A sus orígenes, al desplazamiento, al punto álgido y recuerda, una vez más, que "el sexo es sano. La masturbación o un coito apasionado activa el riego sanguíneo". Según la autora, estos son algunos de los beneficios de una vida sexualmente activa para el cuerpo y la mente:

  • Previene el infarto.
  • Adelgaza
  • Aumenta la musculatura
  • Mejora la piel
  • Alivia el dolor de cabeza
  • Tonifica el suelo pélvico
  • Aleja la depresión
  • Ayuda a dormir
  • Recarga la memoria

"Durante el orgasmo se produce una pérdida de conciencia de entre 20 y 104 segundos: la petite mort. Un espacio de tiempo sumamente valioso para que la mente descanse y recargue su capacidad memorística"

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