Como cada 1 de agosto, hoy celebramos el primer día de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una campaña global impulsada por WABA (Alianza Mundial pro Lactancia Materna) y con el apoyo de la OMS que pretende concienciar de la importancia de dar el pecho tanto para las madres como para los bebés. “Empoderémonos ¡Hagamos posible la lactancia materna!” es el lema de la edición de este año, que se mantendrá activa hasta el próximo miércoles día 7 y que tiene la intención de llegar a todos los rincones del planeta.

De hecho, antes de la invención de la lactancia artificial hace sólo unas décadas, los bebés no tenían más posibilidades para sobrevivir que nutrirse de la leche que les proporcionaban sus madres o bien otra mujer lactante durante los primeros meses de su vida. Una práctica que ha ido mermando en muchos países del mundo como consecuencia de varios motivos.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que, al menos, durante los seis primeros meses de su vida y siempre que sea posible, un bebé debe tomar el pecho de forma exclusiva y a demanda. Eso significa no darle ningún otro tipo de alimento ni natural ni procesado y ofrecerle el pecho cada vez que lo solicite, sin obsesionarse por el tiempo que pasa entre tomas. A partir de esa fecha, en cambio, puede iniciarse la introducción alimentaria como complemento de la leche materna. Pero, insistimos, sólo como complemento y no como fuente principal de alimento. Un error en el que caen muchos padres y madres, que insisten en hacer comer otros alimentos líquidos o sólidos a sus bebés por miedo a que la lactancia materna no sea suficiente. Un temor infundado.

Siguiendo con las recomendaciones de la OMS, a las madres se les aconseja seguir dando el pecho a su hijo hasta los dos años de edad. Algo que, en nuestro país, resulta muy complicado de realizar para las madres trabajadoras que, para empezar, sólo disponen de una baja de maternidad de cuatro meses de duración. Muchas de ellas, se ven obligadas a volver al trabajo pasado ese tiempo y optan por seguir con la lactancia artificial. Otras, y las que pueden permitírselo, alargan el permiso con excedencias en el trabajo, reducciones de jornada u otras formas de conciliación laboral.

Pero los problemas físicos para amamantar, la falta de apoyo de la pareja, de las organizaciones y de la sociedad en general o los prejuicios y tabúes que ha generado la acción de dar el pecho en público también han influido, y siguen influyendo, en la decisión de darlo o no darlo y hasta cuando hacerlo. De aquí, la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna y los mensajes que quiere difundir la OMS enfocados a qué pueden hacer los legisladores, los sindicatos, los empleadores o los compañeros de trabajo para propiciar esta práctica.

 

¿Qué beneficios tiene dar el pecho?

  • Proporciona todos los nutrientes esenciales y los anticuerpos que necesita el bebé
  • Reduce las probabilidades de los bebés de padecer alergias e infecciones
  • Es una leche viva, que varía de densidad y de sabor
  • Refuerza el vínculo entre la madre y el bebé
  • Ayuda al bebé a calmarse y a tranquilizarse y le proporciona sensación de seguridad
  • Mejora la función cerebral del bebé
  • Ayuda a la madre a recuperarse del parto y a perder peso más fácilmente
  • Reduce la ansiedad y las probabilidades de padecer depresión posparto
  • A diferencia de la leche de fórmula, la materna es gratis, no necesita preparación y puede darse en cualquier momento
Qué pueden hacer los legisladores
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Qué pueden hacer los legisladores

Qué pueden hacer los sindicatos
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Qué pueden hacer los sindicatos

Qué pueden hacer los empleadores
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Qué pueden hacer los empleadores

Qué pueden hacer los compañeros de trabajo
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Qué pueden hacer los compañeros de trabajo