Poco a poco, la esperanza de vida aumenta gracias a los avances de la medicina. Hace solo un siglo y medio, rondaba los 40 años, casi la mitad que actualmente. Aun así, todavía se sabe poco de por qué envejecemos y de cómo ralentizar el proceso. Sí que se sabe que hacerse mayor es un proceso de degradación del cuerpo.

Con los años, las personas se vuelven menos vitales y más vulnerables, y la capacidad de reacción de su organismo se reduce, de manera que muchas mueren por afectaciones comunes como la fiebre o el resfriado. Un motivo de esto podría ser el daño que sufre el ADN, que probablemente perjudique el proceso de renovación celular. Otro podría ser la oxidación de las células, y de ahí las recomendaciones de ingerir alimentos con antioxidantes como el té verde.

Hay bastante consenso sobre un dato: a partir de los 30 años las posibilidades de morir se doblan cada ocho años, independientemente de la situación social, económica y política del lugar donde se viva. Otro dato a tener en cuenta es que no todas las especies envejecen como los seres humanos: algunos topos pueden vivir más de 30 años y son casi inmunes al cáncer, mientras que hay tortugas que prácticamente no envejecen.